Ese equilibrio vital,
que encontramos,
en unos ojos ajenos,
que no nos pertenecen,
pero tienen magia que nunca antes,
habíamos sido capaces de interpretar.
El lago en el que te sumerges tras tanto
tiempo sin rozar la lluvia.
La sucesión de imágenes, que te rebosan
el subconsciente, porque en la jodida vida
vas a ser capaz de borrarlas.
El flashback que se sucede en tus retinas y
me llevan a ese abril, donde la noche tenía sol
de por medio.
El tempus fugit y esas movidas.
Los besos lentos que son corridas,
lo mágico de una sonrisa sincera,
lo imposible de cerrar los ojos sin verte,
sujetando un piti en la mano derecha
mientras te consume el negro nerviosismo y
te llena los pulmones de terror.
Tu respiración tranquilamente salvaje,
que vibra en mi tímpano, y me recorre la piel,
haciendo que renazca.
Lo imposible del olvido que clava puñaladas
y no deja que la herida cicatrice.
Los daños colaterales que provoca tu risa en
mi estómago,
revolucionando mis terminaciones nerviosas.
Lo rotos que estamos, y no dejamos de crear brechas.
y no nos reconstruimos, porque no queremos,
porque no te valgo,
porque no me vales.
martes, 16 de diciembre de 2014
Cambiar de órbita la Luna
que gire en otra dirección,
que aparezcan sucedáneos
de eclipses en bucle y todo sume
de nuevo.
Restarle lo multiplicado a la tristeza y
saludarla con un corte de mangas.
Veranear en tus ojos desierto y refugiarme
en tu piel abrigo y no querer
escapar
nunca.
Bailar con el otoño, el último baile
y asumir por fin que es invierno,
que hay que aprender a decir adiós,
aunque arañe el alma y deje cicatriz.
Nos anclamos a nuestra perdición y
hacemos de ella un cobijo donde los días
son grises aunque nos imaginemos un
arcoiris.
Vivir a 100 pero contar 99 no es vivir
por mucho que nos empeñemos.
Y me gustan las noches largas, estelares,
las bocanadas de aire fresco,
el viento en la cara,
y el olor a lluvia en el asfalto.
Chapotear en los charcos y verme reflejada,
distorsionada que es como mejor me comprendo.
Empeñarse en verlo negro te hace olvidar la luz
de esa mirada,
como los faros de Alejandría,
el aleteo de las gaviotas,
símbolo de la libertad enjaulada en almas vacías.
Los estruendos en el tímpano que acaban
con nuestros signos vitales,
que se cargan la pureza concentrada
en el fuego del que arde por placer
a que le curen las heridas.
Las verdades disparadas como balas,
a quemarropa,
viven sangre en las entrañas
de quienes son ciegos porque es mejor
no ver.
Y acabamos en ruinas ajenas,
pensando que tal vez,
algún día podremos compartirlas.
que gire en otra dirección,
que aparezcan sucedáneos
de eclipses en bucle y todo sume
de nuevo.
Restarle lo multiplicado a la tristeza y
saludarla con un corte de mangas.
Veranear en tus ojos desierto y refugiarme
en tu piel abrigo y no querer
escapar
nunca.
Bailar con el otoño, el último baile
y asumir por fin que es invierno,
que hay que aprender a decir adiós,
aunque arañe el alma y deje cicatriz.
Nos anclamos a nuestra perdición y
hacemos de ella un cobijo donde los días
son grises aunque nos imaginemos un
arcoiris.
Vivir a 100 pero contar 99 no es vivir
por mucho que nos empeñemos.
Y me gustan las noches largas, estelares,
las bocanadas de aire fresco,
el viento en la cara,
y el olor a lluvia en el asfalto.
Chapotear en los charcos y verme reflejada,
distorsionada que es como mejor me comprendo.
Empeñarse en verlo negro te hace olvidar la luz
de esa mirada,
como los faros de Alejandría,
el aleteo de las gaviotas,
símbolo de la libertad enjaulada en almas vacías.
Los estruendos en el tímpano que acaban
con nuestros signos vitales,
que se cargan la pureza concentrada
en el fuego del que arde por placer
a que le curen las heridas.
Las verdades disparadas como balas,
a quemarropa,
viven sangre en las entrañas
de quienes son ciegos porque es mejor
no ver.
Y acabamos en ruinas ajenas,
pensando que tal vez,
algún día podremos compartirlas.
jueves, 11 de diciembre de 2014
espacio-tiempo
Pocas veces me quedo en silencio, conmigo misma, y eso no sé si es una ventaja o lo contrario.
Hace un par de días, meses o años, no me acuerdo, alguien- de cuyo nombre tampoco me acuerdo, pero si de su mirada con amanecer en los labios y esos rollos excéntricos- me preguntó como anhelando una respuesta desde hace tiempo,- como si me conociera-, si era feliz. Creo con certeza que fue la primera vez que mi cerebro no conectaba con las terminaciones de mi boca, o viceversa, porque esa pregunta, revolvió de tal manera mi ser, que ni a día de hoy estoy segura de la respuesta. Pero ahora yo me planteo de forma hipotética y con lugar a muchas dudas e incógnitas sin despejar, ¿y si la respuesta es la propia pregunta?. Tengo recuerdos muy vagos en los que realmente fui feliz, como por ejemplo el columpio en casa del abuelo, el columpio que él mismo me hizo atando las dos cuerdas al enorme nogal, que más tarde, cuando dejó de dar frutos, lo talaron, y así fue como el nogal nos dejó al igual que el abuelo. También recuerdo cuando me llamaba Ariel, porque era su pequeña sirenita y me arropaba por las noches salvándome de alguna que otra pesadilla, no de todas, porque a veces se dormía pero me bastaba con cogerle de la mano si el miedo me sobrecogía.
Es triste pensar como nuestra mente almacena de una forma mucho más fácil, rápida y nítida los recuerdos que te desgarran por dentro, todavía recuerdo de forma transparente el coche negro, los gritos, los auto abrazos, heridas abriéndose y mis ojos viajando de una escena a otra, analizando cada detalle, alimentando los lóbulos temporales de información que a día de hoy sigue siendo tan real como aquel día hace nueve años.
El mayor impacto de mi vida, fue cuando me presentaron a mi padre a los 7 años, habiendo pasado cinco con él, supongo que los recuerdos se hacen fuertes dependiendo de cuánto los alimentes. Recuerdo las maletas, los abrazos de despedida, la estación y el autobús y sobre todo el ''no me olvides'' de mi Ángela.
A partir de aquí todo se vuelve negro, censurado posiblemente por mi mente que cuida desmesuradamente a mi corazón, es posible.
Puedo mencionar la autodestrucción con la que estoy bastante familiarizada, o lo estaba, intento almacenar esos recuerdos en partes que no rocen la memoria ni un milímetro por si acaso vuelvo a caer en bucles interminables de charlas ahogadas, desnuda, frente al espejo.
Fui feliz -no realmente feliz- después de los golpes literales que te da la vida y lo que no es la vida, fui feliz en ese banco mirando al color desierto de tus ojos y supe que estaba a salvo.
Pero también recuerdo cuando abrirse era la respuesta pero a la pregunta equivocada, y el daño de después y lo jodido que es echar de menos, y que tus recuerdos sean distintos a los míos aunque hayamos vivido lo mismo.
Pero supongo sin suponer en absoluto, que después de tanto tiempo pensando en esa pregunta, la respuesta es que soy feliz cuanto menos me pregunto si lo soy.
Hace un par de días, meses o años, no me acuerdo, alguien- de cuyo nombre tampoco me acuerdo, pero si de su mirada con amanecer en los labios y esos rollos excéntricos- me preguntó como anhelando una respuesta desde hace tiempo,- como si me conociera-, si era feliz. Creo con certeza que fue la primera vez que mi cerebro no conectaba con las terminaciones de mi boca, o viceversa, porque esa pregunta, revolvió de tal manera mi ser, que ni a día de hoy estoy segura de la respuesta. Pero ahora yo me planteo de forma hipotética y con lugar a muchas dudas e incógnitas sin despejar, ¿y si la respuesta es la propia pregunta?. Tengo recuerdos muy vagos en los que realmente fui feliz, como por ejemplo el columpio en casa del abuelo, el columpio que él mismo me hizo atando las dos cuerdas al enorme nogal, que más tarde, cuando dejó de dar frutos, lo talaron, y así fue como el nogal nos dejó al igual que el abuelo. También recuerdo cuando me llamaba Ariel, porque era su pequeña sirenita y me arropaba por las noches salvándome de alguna que otra pesadilla, no de todas, porque a veces se dormía pero me bastaba con cogerle de la mano si el miedo me sobrecogía.
Es triste pensar como nuestra mente almacena de una forma mucho más fácil, rápida y nítida los recuerdos que te desgarran por dentro, todavía recuerdo de forma transparente el coche negro, los gritos, los auto abrazos, heridas abriéndose y mis ojos viajando de una escena a otra, analizando cada detalle, alimentando los lóbulos temporales de información que a día de hoy sigue siendo tan real como aquel día hace nueve años.
El mayor impacto de mi vida, fue cuando me presentaron a mi padre a los 7 años, habiendo pasado cinco con él, supongo que los recuerdos se hacen fuertes dependiendo de cuánto los alimentes. Recuerdo las maletas, los abrazos de despedida, la estación y el autobús y sobre todo el ''no me olvides'' de mi Ángela.
A partir de aquí todo se vuelve negro, censurado posiblemente por mi mente que cuida desmesuradamente a mi corazón, es posible.
Puedo mencionar la autodestrucción con la que estoy bastante familiarizada, o lo estaba, intento almacenar esos recuerdos en partes que no rocen la memoria ni un milímetro por si acaso vuelvo a caer en bucles interminables de charlas ahogadas, desnuda, frente al espejo.
Fui feliz -no realmente feliz- después de los golpes literales que te da la vida y lo que no es la vida, fui feliz en ese banco mirando al color desierto de tus ojos y supe que estaba a salvo.
Pero también recuerdo cuando abrirse era la respuesta pero a la pregunta equivocada, y el daño de después y lo jodido que es echar de menos, y que tus recuerdos sean distintos a los míos aunque hayamos vivido lo mismo.
Pero supongo sin suponer en absoluto, que después de tanto tiempo pensando en esa pregunta, la respuesta es que soy feliz cuanto menos me pregunto si lo soy.
viernes, 28 de noviembre de 2014
ceguera impropia
Ver más allá de esta humareda,
encontrarte cuando se disipe.
Vi en tus retinas la mejor película,
de miedo y aún así me quedé.
Desde entonces supe que nunca podría
ser capaz de soltar tu mano,
ni aunque tú me lo pidieras.
Somos instantes infinitos contados
por las agujas del reloj
El cristal roto en los azulejos del
baño -primera puerta a la derecha- mezclado
con ron barato, tu sangre y mis sueños.
Nos deslizamos entre las rendijas de nuestros cuerpos,
edificios imperfectos,
estructuras inestables aún por acabar.
Somos cuartos vacíos que esperan que alguien
llegue y los llene de posters de Nirvana y un colchón
donde nuestras pieles se vuelvan homogéneas.
Contarnos la vida entre tragos de ron a palo seco,
magnificar el lugar que ocupan tus ojos en el espacio,
verte a tras luz y pintarte en un cuadro,
que esté en todas las calles de Madrid.
Pasear como un gato por las 7 vidas que son
los 7 minutos que dura esta canción.
Parar el tiempo y bailar contigo, y rebobinar...
y rebobinar...
Vomitar la vida a carcajadas, que no hay nada mejor,
que vibrar en tus brazos.
Apostarme la vida, quedarme inmersa en el cielo de tus lunares,
y trepar por tus caderas, hacerte cosquillas y que me sonrías,
con los ojos.
Saltar desde el trampolín de tus pestañas y caer en ti,
mi lugar favorito.
Las nubes, paralelas a mi camino torcido,
lo desgarrador de un adiós que no dices,
porque no lo sientes,
pero ves como todo se acaba.
Huir porque crees que es la solución,
y no avanzas, retrocedes,
entre humo de cigarros apagados,
tormentas que salpican goteras en el salón de tu alma.
La destrucción como respuesta a la neurosis,
al rato a solas que no lloraste por creerte valiente,
los consejos rechazados porque sigues pensando,
que uno más uno es uno, y de eso ya hace tiempo.
Las largas esperas, que dejas,
y la vida que se te escapa entre los matices,
y no lo ves,
y te niegas a verlo.
encontrarte cuando se disipe.
Vi en tus retinas la mejor película,
de miedo y aún así me quedé.
Desde entonces supe que nunca podría
ser capaz de soltar tu mano,
ni aunque tú me lo pidieras.
Somos instantes infinitos contados
por las agujas del reloj
El cristal roto en los azulejos del
baño -primera puerta a la derecha- mezclado
con ron barato, tu sangre y mis sueños.
Nos deslizamos entre las rendijas de nuestros cuerpos,
edificios imperfectos,
estructuras inestables aún por acabar.
Somos cuartos vacíos que esperan que alguien
llegue y los llene de posters de Nirvana y un colchón
donde nuestras pieles se vuelvan homogéneas.
Contarnos la vida entre tragos de ron a palo seco,
magnificar el lugar que ocupan tus ojos en el espacio,
verte a tras luz y pintarte en un cuadro,
que esté en todas las calles de Madrid.
Pasear como un gato por las 7 vidas que son
los 7 minutos que dura esta canción.
Parar el tiempo y bailar contigo, y rebobinar...
y rebobinar...
Vomitar la vida a carcajadas, que no hay nada mejor,
que vibrar en tus brazos.
Apostarme la vida, quedarme inmersa en el cielo de tus lunares,
y trepar por tus caderas, hacerte cosquillas y que me sonrías,
con los ojos.
Saltar desde el trampolín de tus pestañas y caer en ti,
mi lugar favorito.
Las nubes, paralelas a mi camino torcido,
lo desgarrador de un adiós que no dices,
porque no lo sientes,
pero ves como todo se acaba.
Huir porque crees que es la solución,
y no avanzas, retrocedes,
entre humo de cigarros apagados,
tormentas que salpican goteras en el salón de tu alma.
La destrucción como respuesta a la neurosis,
al rato a solas que no lloraste por creerte valiente,
los consejos rechazados porque sigues pensando,
que uno más uno es uno, y de eso ya hace tiempo.
Las largas esperas, que dejas,
y la vida que se te escapa entre los matices,
y no lo ves,
y te niegas a verlo.
lunes, 24 de noviembre de 2014
Desgarrarme el alma en un último aliento
Jugarme la vida, sin as en la manga.
Mancharme de sangre tras un beso arriesgado.
Vivir a tropiezos, con un ramo de rosas marchitas
entre las páginas de un libro,
donde subrayé la palabra ''dolor''
seguida de ''te va a gustar'', bonita paradoja.
Tocar despacio cada punto secreto del infinito,
rozar tus pestañas y que deje de ser tan difícil,
respirar cuando no estás.
Arrancarme la piel y buscar a alguien que me la cure,
pero no,
no me gusta mendigar nada y me suelo sanar sola.
Aquí las vías de escape están cerradas con candados,
que llevan tu nombre, como en los puentes de Venecia pero,
sin deseo,
ni promesas,
ni amor eterno.
Saltar al vacío con una sonrisa de locura en la cara,
como si tras la caída volviese a resucitar.
Estamos muertos en los cementerios de la vida,
nos escondemos en nuestros cuerpos,
nos lloramos a solas.
Existimos en un efímero momento que hacemos ilimitado,
para quitarnos esas fobias internas que amenazan con hacernos
sangrar
de nuevo.
Jugamos al escondite con la verdad.
por miedo a aceptar que nos mienten,
porque eso nos destroza,
y nos camuflamos detrás de la excusa
de soy valiente con los ojos tapados,
por nuestras propias manos para no aceptar,
que realmente
estamos
realmente
jodidos.
Jugarme la vida, sin as en la manga.
Mancharme de sangre tras un beso arriesgado.
Vivir a tropiezos, con un ramo de rosas marchitas
entre las páginas de un libro,
donde subrayé la palabra ''dolor''
seguida de ''te va a gustar'', bonita paradoja.
Tocar despacio cada punto secreto del infinito,
rozar tus pestañas y que deje de ser tan difícil,
respirar cuando no estás.
Arrancarme la piel y buscar a alguien que me la cure,
pero no,
no me gusta mendigar nada y me suelo sanar sola.
Aquí las vías de escape están cerradas con candados,
que llevan tu nombre, como en los puentes de Venecia pero,
sin deseo,
ni promesas,
ni amor eterno.
Saltar al vacío con una sonrisa de locura en la cara,
como si tras la caída volviese a resucitar.
Estamos muertos en los cementerios de la vida,
nos escondemos en nuestros cuerpos,
nos lloramos a solas.
Existimos en un efímero momento que hacemos ilimitado,
para quitarnos esas fobias internas que amenazan con hacernos
sangrar
de nuevo.
Jugamos al escondite con la verdad.
por miedo a aceptar que nos mienten,
porque eso nos destroza,
y nos camuflamos detrás de la excusa
de soy valiente con los ojos tapados,
por nuestras propias manos para no aceptar,
que realmente
estamos
realmente
jodidos.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Voy a contarte
sin que me escuches,
y aún sin que comprendas,
que sigues dentro y
que me faltan balas,
pistolas,
ametralladoras,
apisonadoras,
y armas nucleares,
para que desaparezcas.
Que hablo del sinsentido que provocas,
en mí,
cuando te paseas con tu cara de pocos amigos.
Hablo de tu Roma interior,
de que estás en ruinas,
pero es que nunca me gustaron los felices.
Hablo de tu afán por ocultar la mierda debajo
de la alfombra y sonreír como si no se notase el bulto.
Hablo del abrazo,
del beso,
de las fotos,
del te quiero.
Hablo de tu frío exterior
que cubre tu volcán interior.
Hablo de la sudadera azul que podríamos haber compartido,
del portal 11
del día 26
del mes 4.
Hablo de volcarme, de abrirme
joder, hablo de la confianza
de que eras tú y nadie más.
Hablo de ti.
sin que me escuches,
y aún sin que comprendas,
que sigues dentro y
que me faltan balas,
pistolas,
ametralladoras,
apisonadoras,
y armas nucleares,
para que desaparezcas.
Que hablo del sinsentido que provocas,
en mí,
cuando te paseas con tu cara de pocos amigos.
Hablo de tu Roma interior,
de que estás en ruinas,
pero es que nunca me gustaron los felices.
Hablo de tu afán por ocultar la mierda debajo
de la alfombra y sonreír como si no se notase el bulto.
Hablo del abrazo,
del beso,
de las fotos,
del te quiero.
Hablo de tu frío exterior
que cubre tu volcán interior.
Hablo de la sudadera azul que podríamos haber compartido,
del portal 11
del día 26
del mes 4.
Hablo de volcarme, de abrirme
joder, hablo de la confianza
de que eras tú y nadie más.
Hablo de ti.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Fanática del Jazz
del piano de tus cosquillas
el preludio de tu risa
en todos los formatos.
Asesina de las lágrimas,
del tiempo a contrarreloj,
de los sueños que no se cumplen,
porque no se intentan.
Aficionada a las letras de la ciencia,
al caminar de tus piernas y
tu sonrisa entrecortada.
Odiosa por naturaleza,
difícil de encajar, amoldar o encarcelar,
en ese orden.
Hipnotizada por la Luna llena,
las estrellas fugaces como tu tacto,
y tu mirada.
Intérprete de las notas de tus gritos
y más de cada una de tus palabras.
Actriz en ocasiones pero solo
para ponerme salvaje, y para
que me pongas.
Pintora de tu boca orgásmica
de tus manos en mi cuerpo
del éxtasis de que explotes,
en mi.
Escultora de tu espalda,
surcada por las marcas de mis uñas.
Aprendiz de mago desconocido,
que hechiza los sentidos
y encandila.
Drogadicta de tus huesos
de tu piel
de los rizos
de tu calor.
del piano de tus cosquillas
el preludio de tu risa
en todos los formatos.
Asesina de las lágrimas,
del tiempo a contrarreloj,
de los sueños que no se cumplen,
porque no se intentan.
Aficionada a las letras de la ciencia,
al caminar de tus piernas y
tu sonrisa entrecortada.
Odiosa por naturaleza,
difícil de encajar, amoldar o encarcelar,
en ese orden.
Hipnotizada por la Luna llena,
las estrellas fugaces como tu tacto,
y tu mirada.
Intérprete de las notas de tus gritos
y más de cada una de tus palabras.
Actriz en ocasiones pero solo
para ponerme salvaje, y para
que me pongas.
Pintora de tu boca orgásmica
de tus manos en mi cuerpo
del éxtasis de que explotes,
en mi.
Escultora de tu espalda,
surcada por las marcas de mis uñas.
Aprendiz de mago desconocido,
que hechiza los sentidos
y encandila.
Drogadicta de tus huesos
de tu piel
de los rizos
de tu calor.
Y podría ser yo. Y soy yo
Tocar el cielo con la yema del dedo
corazón
Escribir ese poema prohibido, que me
desgarra por dentro cuando lo siento,
latiendo por mí,
que el muy cabrón hace acto de presencia
todos los días.
Retratarte en un verso y que así me dejes
libre sin soltarme nunca de tu cuerda
invisible.
No quiero ser nada, quiero ser nadie y
alguien para ti.
Y le tememos a la caducidad y al olvido y
no nos damos cuenta del rastro tan
grande que dejamos en nuestras personas.
Y en otras personas que observamos, sin
darnos cuenta de que son efímeras en un suspiro,
esas personas valientes e ingratas que sonríen en
plena madrugada.
La chica del fondo del autobús, que le
dedica sonrisas a su móvil, deseando que su interlocutor,
las vea, en persona.
Y podría ser yo.
Señoras mayores de pelo canoso y
arrugas de experiencias y vida dura,
que te devuelven la fe, en algo, en alguien,
en ti mismo, en el día de hoy y en los que vengan.
Y podría ser yo.
Los insensatos que tocan canciones en el metro
sin un gorro lleno de dinero, sino
lleno de pasión.
Y podría ser yo.
Los que reparten abrazos gratis y
sonrisas que valen millones, sin darse cuenta,
de que a veces, arreglan un corazón que ya no sabía
respirar.
Y podría ser yo.
Los melancólicos que se esconden detrás de un piti a medias.
destrozándose los pulmones, porque lo demás,
ya lo ha arrasado otra persona, y ya, qué más da.
Y podría ser yo.
Los mágicos del Retiro, que están en el exilio,
creando la ilusión de niños, llenando una burbuja
de colores.
Y podría ser yo.
Los tristes cabizbajos que llenan libretas y
gastan bolígrafos, llorando letras
por alguien que les ha roto el corazón,
y ya no saben reconstruir el puzzle porque
hay piezas que se ha quedado la otra persona, y que
jamás podrán recuperar.
Y podría ser yo.
Los ambiciosos que corren detrás del tiempo que no
les espera, persiguiendo sueños para alcanzar metas,
sin pararse a pensar en esos ojos que depositan su mundo
en los suyos.
Y podría ser yo.
Los primaveristas que reparten flores y hacen
que te olvides del invierno y te teletransportes
a ese beso que no diste porque el verano ya se acababa.
Y podría ser yo.
Y los soñadores, ay los soñadores,
somos esos que volamos sin alas,
sin paracaídas,
sin globo aerostático
solo con la imaginación
sin miedo a estrellarnos, aunque ya hayamos probado,
el sabor tan agridulce de la caída en picado.
Y soy yo.
corazón
Escribir ese poema prohibido, que me
desgarra por dentro cuando lo siento,
latiendo por mí,
que el muy cabrón hace acto de presencia
todos los días.
Retratarte en un verso y que así me dejes
libre sin soltarme nunca de tu cuerda
invisible.
No quiero ser nada, quiero ser nadie y
alguien para ti.
Y le tememos a la caducidad y al olvido y
no nos damos cuenta del rastro tan
grande que dejamos en nuestras personas.
Y en otras personas que observamos, sin
darnos cuenta de que son efímeras en un suspiro,
esas personas valientes e ingratas que sonríen en
plena madrugada.
La chica del fondo del autobús, que le
dedica sonrisas a su móvil, deseando que su interlocutor,
las vea, en persona.
Y podría ser yo.
Señoras mayores de pelo canoso y
arrugas de experiencias y vida dura,
que te devuelven la fe, en algo, en alguien,
en ti mismo, en el día de hoy y en los que vengan.
Y podría ser yo.
Los insensatos que tocan canciones en el metro
sin un gorro lleno de dinero, sino
lleno de pasión.
Y podría ser yo.
Los que reparten abrazos gratis y
sonrisas que valen millones, sin darse cuenta,
de que a veces, arreglan un corazón que ya no sabía
respirar.
Y podría ser yo.
Los melancólicos que se esconden detrás de un piti a medias.
destrozándose los pulmones, porque lo demás,
ya lo ha arrasado otra persona, y ya, qué más da.
Y podría ser yo.
Los mágicos del Retiro, que están en el exilio,
creando la ilusión de niños, llenando una burbuja
de colores.
Y podría ser yo.
Los tristes cabizbajos que llenan libretas y
gastan bolígrafos, llorando letras
por alguien que les ha roto el corazón,
y ya no saben reconstruir el puzzle porque
hay piezas que se ha quedado la otra persona, y que
jamás podrán recuperar.
Y podría ser yo.
Los ambiciosos que corren detrás del tiempo que no
les espera, persiguiendo sueños para alcanzar metas,
sin pararse a pensar en esos ojos que depositan su mundo
en los suyos.
Y podría ser yo.
Los primaveristas que reparten flores y hacen
que te olvides del invierno y te teletransportes
a ese beso que no diste porque el verano ya se acababa.
Y podría ser yo.
Y los soñadores, ay los soñadores,
somos esos que volamos sin alas,
sin paracaídas,
sin globo aerostático
solo con la imaginación
sin miedo a estrellarnos, aunque ya hayamos probado,
el sabor tan agridulce de la caída en picado.
Y soy yo.
martes, 11 de noviembre de 2014
Y ahora que por fin
me encuentro,
en otro cuerpo,
que no es el mío,
pero que respira a la par,
y qué Dios, parece que me entiende,
tan bien,
tan como nadie,
tan a su manera,
ahora que por fin,
ahora que quiero,
ahora solo quiero,
perderme.
Porque hay veces,
que simplemente,
ya no lates igual,
y te apuñala el miedo,
por detrás o
lo incierto de las dudas
y tu mirada.
Y hay veces que,
te camuflas entre sonrisas a medias,
en canciones de Bryan Adams,
detrás de un libro,
en la parada del bus,
para que a nadie se le ocurra,
cruzar una mirada contigo,
y te confirme, que es cierto,
y que tu lo sabes,
que estás rota, y que lo que te apetece,
es llorar,
sí,
ahí, en medio del mundo,
del frío,
y de esa jodida soledad que te arropa.
Y es verdad,
estamos solos,
y el Universo nos lo confirma,
pero no me importa,
quiero viajar igual,
quiero fundirme en un agujero negro y ver
que hay detrás, si es que hay algo,
y si no,
me da igual,
porque joder, lo habré intentado.
Quizá vuelva a ser yo,
cuando vuelvas a rellenar,
estos huecos tan profundos que dejaste,
cuando sin verlo venir,
te fuiste.
Quizá entonces vuelva a sonreír,
con esa inocencia,
que posee mi niña interior
y vuelva a abrir las puertas,
de mi corazón para quien quiera entrar
aunque me van más los valientes desconocidos,
que arriesgan,
y se cuelan por el ventrículo derecho,
haciendo que la sangre bombee más rápido
y sonría con los ojos.
me encuentro,
en otro cuerpo,
que no es el mío,
pero que respira a la par,
y qué Dios, parece que me entiende,
tan bien,
tan como nadie,
tan a su manera,
ahora que por fin,
ahora que quiero,
ahora solo quiero,
perderme.
Porque hay veces,
que simplemente,
ya no lates igual,
y te apuñala el miedo,
por detrás o
lo incierto de las dudas
y tu mirada.
Y hay veces que,
te camuflas entre sonrisas a medias,
en canciones de Bryan Adams,
detrás de un libro,
en la parada del bus,
para que a nadie se le ocurra,
cruzar una mirada contigo,
y te confirme, que es cierto,
y que tu lo sabes,
que estás rota, y que lo que te apetece,
es llorar,
sí,
ahí, en medio del mundo,
del frío,
y de esa jodida soledad que te arropa.
Y es verdad,
estamos solos,
y el Universo nos lo confirma,
pero no me importa,
quiero viajar igual,
quiero fundirme en un agujero negro y ver
que hay detrás, si es que hay algo,
y si no,
me da igual,
porque joder, lo habré intentado.
Quizá vuelva a ser yo,
cuando vuelvas a rellenar,
estos huecos tan profundos que dejaste,
cuando sin verlo venir,
te fuiste.
Quizá entonces vuelva a sonreír,
con esa inocencia,
que posee mi niña interior
y vuelva a abrir las puertas,
de mi corazón para quien quiera entrar
aunque me van más los valientes desconocidos,
que arriesgan,
y se cuelan por el ventrículo derecho,
haciendo que la sangre bombee más rápido
y sonría con los ojos.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Rebelarse
Rebelarse,
en contra del Congreso,
del Ministerio,
del Rey,
de los corruptos,
del sistema opresor.
Y correr joder,
y ser libres,
y decir adiós a la censura
y a la mierda de la prensa
y a los políticos
y a la policía.
Y dejar el miedo
y las cadenas
y las rejas del dinero
y al PP
y al PSOE
y a los pederastas de la Iglesia.
Y ponernos
otra vez,
las alas que ellos nos quemaron
y decir adiós a la guerra
y follar en la calle,
quitarnos las esposas
las vendas de los ojos,
las mordazas de la boca
y abrir la mente,
y el corazón,
salpicar inteligencia,
sentimientos.
Quemar las pistolas,
los uniformes,
la Biblia...
...y respirar
Plantar árboles,
y marihuana
e ir chutados todos los días.
Mirar las nubes y
dejar volar la imaginación.
Y olvidarnos de las balas,
y los cañones,
y disparar sonrisas,
y guiños de ojos,
que no maten,
que resuciten.
en contra del Congreso,
del Ministerio,
del Rey,
de los corruptos,
del sistema opresor.
Y correr joder,
y ser libres,
y decir adiós a la censura
y a la mierda de la prensa
y a los políticos
y a la policía.
Y dejar el miedo
y las cadenas
y las rejas del dinero
y al PP
y al PSOE
y a los pederastas de la Iglesia.
Y ponernos
otra vez,
las alas que ellos nos quemaron
y decir adiós a la guerra
y follar en la calle,
quitarnos las esposas
las vendas de los ojos,
las mordazas de la boca
y abrir la mente,
y el corazón,
salpicar inteligencia,
sentimientos.
Quemar las pistolas,
los uniformes,
la Biblia...
...y respirar
Plantar árboles,
y marihuana
e ir chutados todos los días.
Mirar las nubes y
dejar volar la imaginación.
Y olvidarnos de las balas,
y los cañones,
y disparar sonrisas,
y guiños de ojos,
que no maten,
que resuciten.
martes, 4 de noviembre de 2014
Bombas atómicas en el cerebro
Que se detonan justo en el corazón
Abrazos que hablan más que mil bocas
Y ahora callan
Y joder
Sobre valoramos los te quieros
Los llevamos a niveles superiores
Y los tenemos en altares
Pero
Lo jodido no es querer a alguien
Abrid los ojos
Lo verdaderamente jodido
Es
necesitar a alguien
hacerlo el punto clave
de tu jodida vida.
Y me llaman fría
rara
extraterrestre y
antinatural
por no querer, querer.
Pero he probado el sabor
de pronunciar un ''te quiero''
que no te alivia el alma,
sino que se va,
de un portazo
y te deja sola.
Es un sabor amargo
que no desaparece,
ni bebiendo un océano.
Y te cierras, y amurallas
Y te preguntas
¿Por qué abrirse?
No hay motivo que me convenza.
Que cualquiera me puede desnudar
Pero el alma me lo has desnudado tú
en cada beso en el portal,
cada abrazo de puntillas y
cada imagen mía en tus ojos marrones.
El espacio nos ha visto,
ese 26 de abril
A ti
haciendo magia con mi sonrisa,
que desde entonces hiciste,
que superar el bache,
no costara tanto.
Y joder
desde entonces te necesito
Tanto
que no encuentro en nadie,
toda la mierda que tu tienes dentro.
Y verte duele
Y
No tenerte
Más.
Que se detonan justo en el corazón
Abrazos que hablan más que mil bocas
Y ahora callan
Y joder
Sobre valoramos los te quieros
Los llevamos a niveles superiores
Y los tenemos en altares
Pero
Lo jodido no es querer a alguien
Abrid los ojos
Lo verdaderamente jodido
Es
necesitar a alguien
hacerlo el punto clave
de tu jodida vida.
Y me llaman fría
rara
extraterrestre y
antinatural
por no querer, querer.
Pero he probado el sabor
de pronunciar un ''te quiero''
que no te alivia el alma,
sino que se va,
de un portazo
y te deja sola.
Es un sabor amargo
que no desaparece,
ni bebiendo un océano.
Y te cierras, y amurallas
Y te preguntas
¿Por qué abrirse?
No hay motivo que me convenza.
Que cualquiera me puede desnudar
Pero el alma me lo has desnudado tú
en cada beso en el portal,
cada abrazo de puntillas y
cada imagen mía en tus ojos marrones.
El espacio nos ha visto,
ese 26 de abril
A ti
haciendo magia con mi sonrisa,
que desde entonces hiciste,
que superar el bache,
no costara tanto.
Y joder
desde entonces te necesito
Tanto
que no encuentro en nadie,
toda la mierda que tu tienes dentro.
Y verte duele
Y
No tenerte
Más.
Unas manos arenosas,
huesudas,
sin vida,
sujetando un pedazo de esperanza.
La carne resbaladiza,
los sentidos,
la mente,
el cuerpo,
el corazón
atrofiados
Por el dolor punzante,
el hambre aterrador,
la sed suicida.
El amor que escasea,
en un mundo lleno de egoístas,
de trajes andantes y
corruptos llenándose los bolsillos,
vaciando la nevera de la clase media.
Lágrimas que forman ríos
en las caras
de madres
luchadoras natas,
fieras si nos tocan.
Sufrimientos comprimidos
delgadez extrema del mundo.
Sueños despojados de las manos
del subconsciente.
Ojos marrones
de mirada sombría,
que llora sangre de sacrificio,
de dolor condensado,
de noches entre cartones.
Somos lo material que poseemos,
nos olvidamos de lo místico,
del cosmos,
las estrellas,
nuestro espacio interior,
nuestras guerras internas,
las son-risas,
el sexo sin prisa,
el amor salvaje,
los amaneceres.
Y nos atamos,
nos encarcelamos,
a fajos de billetes morados,
nos motorizamos
volviéndonos insensibles y
vacíos.
huesudas,
sin vida,
sujetando un pedazo de esperanza.
La carne resbaladiza,
los sentidos,
la mente,
el cuerpo,
el corazón
atrofiados
Por el dolor punzante,
el hambre aterrador,
la sed suicida.
El amor que escasea,
en un mundo lleno de egoístas,
de trajes andantes y
corruptos llenándose los bolsillos,
vaciando la nevera de la clase media.
Lágrimas que forman ríos
en las caras
de madres
luchadoras natas,
fieras si nos tocan.
Sufrimientos comprimidos
delgadez extrema del mundo.
Sueños despojados de las manos
del subconsciente.
Ojos marrones
de mirada sombría,
que llora sangre de sacrificio,
de dolor condensado,
de noches entre cartones.
Somos lo material que poseemos,
nos olvidamos de lo místico,
del cosmos,
las estrellas,
nuestro espacio interior,
nuestras guerras internas,
las son-risas,
el sexo sin prisa,
el amor salvaje,
los amaneceres.
Y nos atamos,
nos encarcelamos,
a fajos de billetes morados,
nos motorizamos
volviéndonos insensibles y
vacíos.
domingo, 2 de noviembre de 2014
Conocerte
Leer cada poro de tu piel
para entenderte
Besarte cada rincón
Brillar a tu lado
Separar el miedo
de las ganas
Abusar de tu cuerpo
mezclarnos
Secuestrar tu sonrisa.
y no pedir rescate,
porque lo que vale,
no tiene precio.
No complicarnos
porque si lo hace,
tomaré la primera salida de emergencias
O no, quién sabe
Eres inquietante,
poesía indescifrable,
un soneto interminable
un cuadro de Picasso
un monólogo de Silvio.
Pero me gusta, me gustas
Creo que me quedaré, en tus ojos
por más tiempo
me volveré ocupa de tus labios
y cantante
de tu risa.
Me haces vibrar y eso
no lo hace
nadie.
jueves, 30 de octubre de 2014
Arte
Tiemblo al pensar
al record(arte)
Me estremezco al contacto con tu piel
Saltan chispas
Mis caricias en tu piel, el susurro de la tela al caer
Desnuda, dejándote ver
Quiero inspeccion(arte) y encenderte
Apretando cada lunar de tu cuerpo,
el más bonito está en tu nalga derecha.
Déjame mir(arte), observ(arte) y memoriz(arte).
Siento unas ganas locas de cuid(arte),
de explic(arte) sin palabras solo con toc(arte)
que me quema tu mirada al ruboriz(arte).
En ti pestañear es un arte
Me moldeas
me encajas en ti y no hace falta ajustarse ni acostumbrarse.
al record(arte)
Me estremezco al contacto con tu piel
Saltan chispas
Mis caricias en tu piel, el susurro de la tela al caer
Desnuda, dejándote ver
Quiero inspeccion(arte) y encenderte
Apretando cada lunar de tu cuerpo,
el más bonito está en tu nalga derecha.
Déjame mir(arte), observ(arte) y memoriz(arte).
Siento unas ganas locas de cuid(arte),
de explic(arte) sin palabras solo con toc(arte)
que me quema tu mirada al ruboriz(arte).
En ti pestañear es un arte
Me moldeas
me encajas en ti y no hace falta ajustarse ni acostumbrarse.
Y no paran de hablar de límites,
de guardar la compostura
De llevar la falda perfectamente planchada
el maquillaje impoluto y
una sonrisa radiante
Nos enseñan como debemos vestir
para no provocar
y hacen que temamos ir solas por la calle.
Nos limitan los derechos,
nos ponen rejas y barreras por doquier,
nos cierran puertas y oportunidades por ser mujer.
Nos recriminan si disfrutamos
si tenemos placer
Hacen que tengamos vergüenza,
complejos
Nos llenan la cabeza de cuervos,
nos imponen cánones de belleza
a veces inalcanzables,
¡qué coño!
siempre inalcanzables
No paran de decidir por nosotras
De imponernos normas absurdas
Nos hacen elegir dándonos solo una opción
y nos vendan los ojos
Nos envenenan con propaganda y sucias promesas
Aniquilan sueños y se atreven a hablar de respeto,
les queda grande.
de guardar la compostura
De llevar la falda perfectamente planchada
el maquillaje impoluto y
una sonrisa radiante
Nos enseñan como debemos vestir
para no provocar
y hacen que temamos ir solas por la calle.
Nos limitan los derechos,
nos ponen rejas y barreras por doquier,
nos cierran puertas y oportunidades por ser mujer.
Nos recriminan si disfrutamos
si tenemos placer
Hacen que tengamos vergüenza,
complejos
Nos llenan la cabeza de cuervos,
nos imponen cánones de belleza
a veces inalcanzables,
¡qué coño!
siempre inalcanzables
No paran de decidir por nosotras
De imponernos normas absurdas
Nos hacen elegir dándonos solo una opción
y nos vendan los ojos
Nos envenenan con propaganda y sucias promesas
Aniquilan sueños y se atreven a hablar de respeto,
les queda grande.
martes, 21 de octubre de 2014
Y me queda un rato a solas
pero me encantaría pasarlo contigo
Quiero llenarte las mañanas de besos
y las manos de mi
Encender tus ojos con las chispas de los míos
y volar, tú y yo, juntos
Quiero aviones de papel surcando el aire
Mis dedos perdidos entre los laberintos de tu cuerpo
Cosas simples es explicar la gravedad y esas movidas
lo complicado viene cuando me tocas, cuando
sin querer, o queriendo te apoyas en mi piel
como una tirita, y me cierras heridas.
Eso si que es complicado.
Te vas acercando a rincones míos, que son jodidamente oscuros
llenos de telarañas,
y me enciendes una vela para que sea más llevadero.
Y no me pides explicaciones y no hay preguntas, solo abrazos de aquí estoy
y eso...
Eso es magia.
pero me encantaría pasarlo contigo
Quiero llenarte las mañanas de besos
y las manos de mi
Encender tus ojos con las chispas de los míos
y volar, tú y yo, juntos
Quiero aviones de papel surcando el aire
Mis dedos perdidos entre los laberintos de tu cuerpo
Cosas simples es explicar la gravedad y esas movidas
lo complicado viene cuando me tocas, cuando
sin querer, o queriendo te apoyas en mi piel
como una tirita, y me cierras heridas.
Eso si que es complicado.
Te vas acercando a rincones míos, que son jodidamente oscuros
llenos de telarañas,
y me enciendes una vela para que sea más llevadero.
Y no me pides explicaciones y no hay preguntas, solo abrazos de aquí estoy
y eso...
Eso es magia.
sábado, 18 de octubre de 2014
Hablo de la Luna y todas esas movidas
Del mar en tus ojos que no me ahogan, me salvan
Te vivo en cada sonrisa
Hablo del éxtasis de un abrazo. Tuyo
Hablo de noches oscuras con cielos surcados de estrellas
de tus dudas que me mataron, que me matan
Me pierdo contando tus lunares y empiezo de cero
Que hay pecados capitales pero el más fuerte es tu sonrisa
Hablo de caricias por el brazo. Tus caricias. Y los besos en el cuello
Hablo de perderme en unos profundos ojos marrones, sin brújula, y encontrarme.
Que el miedo se vuelve menos miedo si es contigo, si hay un nosotros
Que eres nube interminable, y mis mejillas rojas al mirarte
Eres ola que me lleva, que me mece y me tranquiliza
Hablo de risas en tu cama y otras cosas, de hacer poesía juntos.
Que eres arte no reconocido y todavía no lo sabes,
pero ya te lo contaré un día de estos.
Del mar en tus ojos que no me ahogan, me salvan
Te vivo en cada sonrisa
Hablo del éxtasis de un abrazo. Tuyo
Hablo de noches oscuras con cielos surcados de estrellas
de tus dudas que me mataron, que me matan
Me pierdo contando tus lunares y empiezo de cero
Que hay pecados capitales pero el más fuerte es tu sonrisa
Hablo de caricias por el brazo. Tus caricias. Y los besos en el cuello
Hablo de perderme en unos profundos ojos marrones, sin brújula, y encontrarme.
Que el miedo se vuelve menos miedo si es contigo, si hay un nosotros
Que eres nube interminable, y mis mejillas rojas al mirarte
Eres ola que me lleva, que me mece y me tranquiliza
Hablo de risas en tu cama y otras cosas, de hacer poesía juntos.
Que eres arte no reconocido y todavía no lo sabes,
pero ya te lo contaré un día de estos.
martes, 7 de octubre de 2014
Infinitos abrazos llenando mis brazos
Infinitos preliminares, tu sonrisa a medias y al completo que es mejor.
Fuera barreras y miedos y vergüenzas gracias a ti
Saltos en el vacío, sin paracaídas, pero no importa porque estás ahí
Tu espalda surcada por lunares, mis dedos paseando lentamente
Tu rapidez pero más tu tacto, en todo, en mí, fuera y dentro, por todas partes
Y dame motivos para no seguir
Pero no hay motivos.
Infinitos preliminares, tu sonrisa a medias y al completo que es mejor.
Fuera barreras y miedos y vergüenzas gracias a ti
Saltos en el vacío, sin paracaídas, pero no importa porque estás ahí
Tu espalda surcada por lunares, mis dedos paseando lentamente
Tu rapidez pero más tu tacto, en todo, en mí, fuera y dentro, por todas partes
Y dame motivos para no seguir
Pero no hay motivos.
domingo, 28 de septiembre de 2014
Me he mirado tantas veces en el espejo que ya he perdido la cuenta, y es que no me reconozco. Hay cambios que pesan tanto que te hunden los hombros.
Pero hay otros que te ensanchan el alma, que te alegran la vida. Que brotan desde lo más hondo de la desesperación y el miedo, para decirte que no hay respuesta a tus preguntas pero que si quieres una esa es ''sigue'', no importa el qué, ni el dónde ni el cómo, no importa nada, solo sigue aunque cada poro de tu piel sangre, aunque tu cabeza esté a punto de explotar como una bomba nuclear y arrasar con todo, contigo, solo sigue porque valdrá la pena.
Sigue porque no es la respuesta, es la solución.
Y es verdad, seguí y cambié tanto que ahora mis mañanas ya no tienen alarmas de posponer cinco minutos.
Ya no hay golpes internos, golpes contra mi, porque aceptarme fue mi gran cambio. Porque señores, sé que si no es hoy seguro será mañana. Que hay tantas cosas, momentos que te marcan tan hondo que te queman el alma. Hay personas que se convierten en tu ancla, personas que son tan fuertes que derriban muros, tus muros y te plantan margaritas para que siempre estés en primavera.
No sonrío más que antes, ahora lo hago.
Vivo 24/7 en una película de comedia protagonizada por 6. Y siento que tengo tanto que dar, que estoy llena de cosas, de sentimientos que no paran, de ideas que me acribillan la mente y me hacen cosquillas, no daño. Me he fumado la pipa de la paz y parece que me va a durar una eternidad, pero no me importa, ahora puedo llenar pentagramas con las notas de mi risa y saltar de alegría porque sí, o porque todo, porque soy feliz, porque es ahora, porque ya no existe el nunca.
Pero hay otros que te ensanchan el alma, que te alegran la vida. Que brotan desde lo más hondo de la desesperación y el miedo, para decirte que no hay respuesta a tus preguntas pero que si quieres una esa es ''sigue'', no importa el qué, ni el dónde ni el cómo, no importa nada, solo sigue aunque cada poro de tu piel sangre, aunque tu cabeza esté a punto de explotar como una bomba nuclear y arrasar con todo, contigo, solo sigue porque valdrá la pena.
Sigue porque no es la respuesta, es la solución.
Y es verdad, seguí y cambié tanto que ahora mis mañanas ya no tienen alarmas de posponer cinco minutos.
Ya no hay golpes internos, golpes contra mi, porque aceptarme fue mi gran cambio. Porque señores, sé que si no es hoy seguro será mañana. Que hay tantas cosas, momentos que te marcan tan hondo que te queman el alma. Hay personas que se convierten en tu ancla, personas que son tan fuertes que derriban muros, tus muros y te plantan margaritas para que siempre estés en primavera.
No sonrío más que antes, ahora lo hago.
Vivo 24/7 en una película de comedia protagonizada por 6. Y siento que tengo tanto que dar, que estoy llena de cosas, de sentimientos que no paran, de ideas que me acribillan la mente y me hacen cosquillas, no daño. Me he fumado la pipa de la paz y parece que me va a durar una eternidad, pero no me importa, ahora puedo llenar pentagramas con las notas de mi risa y saltar de alegría porque sí, o porque todo, porque soy feliz, porque es ahora, porque ya no existe el nunca.
miércoles, 11 de junio de 2014
Es extraño como en pleno junio hace más frío que en el profundo enero, será por eso de tu ausencia, o la suya en mi vida, por eso de que el sol amanecía con su sonrisa y ahora, de repente todo está negro.
Me gustaba enormemente tu risa en formato grito histérico y el incendio que se formaba en tus mejillas, imposible de apagar, cosa que combinaba perfectamente con tu extremada palidez. Me has devuelto a mis monólogos o a mi guerra interior en contra de mi misma, o de mi soledad.
Fuiste su musa por un tiempo, el tiempo suficiente para llenarlo de felicidad, esa felicidad tan única y sincera que solo tú eres capaz de transmitir pero se la ha llevado toda, en el fondo estás con él, tu mirada ausente y perdida lo demuestra.
Me hubiese gustado escribir esto de forma más sencilla, que mis sentimientos salieran a flote después de estos días ahogándose en mi interior sin salvavidas, pensé que escribiría esto en menos de cinco minutos, que lo despacharía y me iría a seguir contemplando la lluvia caer junto con mi taza de capuchino y absolutamente vacía de cualquier negro y terriblemente punzante sentimiento, pero no es así, me cuesta escribir cada palabra, incluso pensarlo, estar vacía de vocabulario para expresar todo esto es realmente espeluznante y dañino a la vez. Creo que todo esto se trata de impotencia, de mi maldita frialdad y todo lo que acarrea, de no poder darte un abrazo y decirte que todo va a estar bien, porque no lo está ¿verdad? y no lo va a estar, no por el momento, no mientras llueva y te recuerde a él, no mientras estés atada a él con nudos hechos por profesionales de la marina. Puede parecer egoísta y hasta insensato o insensible, pero quiero ser profesional de nudos, solo para deshacerlos, o cortarlos sin miedo a tu mirada de '' ¿por qué lo haces? no lo hagas''. Te quiero demasiado como para dejarte sola, o tal vez... no sé.
Me gustaba enormemente tu risa en formato grito histérico y el incendio que se formaba en tus mejillas, imposible de apagar, cosa que combinaba perfectamente con tu extremada palidez. Me has devuelto a mis monólogos o a mi guerra interior en contra de mi misma, o de mi soledad.
Fuiste su musa por un tiempo, el tiempo suficiente para llenarlo de felicidad, esa felicidad tan única y sincera que solo tú eres capaz de transmitir pero se la ha llevado toda, en el fondo estás con él, tu mirada ausente y perdida lo demuestra.
Me hubiese gustado escribir esto de forma más sencilla, que mis sentimientos salieran a flote después de estos días ahogándose en mi interior sin salvavidas, pensé que escribiría esto en menos de cinco minutos, que lo despacharía y me iría a seguir contemplando la lluvia caer junto con mi taza de capuchino y absolutamente vacía de cualquier negro y terriblemente punzante sentimiento, pero no es así, me cuesta escribir cada palabra, incluso pensarlo, estar vacía de vocabulario para expresar todo esto es realmente espeluznante y dañino a la vez. Creo que todo esto se trata de impotencia, de mi maldita frialdad y todo lo que acarrea, de no poder darte un abrazo y decirte que todo va a estar bien, porque no lo está ¿verdad? y no lo va a estar, no por el momento, no mientras llueva y te recuerde a él, no mientras estés atada a él con nudos hechos por profesionales de la marina. Puede parecer egoísta y hasta insensato o insensible, pero quiero ser profesional de nudos, solo para deshacerlos, o cortarlos sin miedo a tu mirada de '' ¿por qué lo haces? no lo hagas''. Te quiero demasiado como para dejarte sola, o tal vez... no sé.
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