martes, 11 de noviembre de 2014

Y ahora que por fin
me encuentro, 
en otro cuerpo,
que no es el mío, 
pero que respira a la par, 
y qué Dios, parece que me entiende,
tan bien, 
tan como nadie,
tan a su manera,
ahora que por fin,
ahora que quiero,
ahora solo quiero,
perderme.
Porque hay veces, 
que simplemente,
ya no lates igual, 
y te apuñala el miedo,
por detrás o 
lo incierto de las dudas
y tu mirada. 
Y hay veces que, 
te camuflas entre sonrisas a medias,
en canciones de Bryan Adams,
detrás de un libro,
en la parada del bus,
para que a nadie se le ocurra,
cruzar una mirada contigo,
y te confirme, que es cierto, 
y que tu lo sabes, 
que estás rota, y que lo que te apetece, 
es llorar,
sí, 
ahí, en medio del mundo,
del frío,
y de esa jodida soledad que te arropa.
Y es verdad, 
estamos solos, 
y el Universo nos lo confirma, 
pero no me importa, 
quiero viajar igual, 
quiero fundirme en un agujero negro y ver 
que hay detrás, si es que hay algo, 
y si no, 
me da igual, 
porque joder, lo habré intentado.
Quizá vuelva a ser yo,
cuando vuelvas a rellenar, 
estos huecos tan profundos que dejaste, 
cuando sin verlo venir, 
te fuiste.
Quizá entonces vuelva a sonreír,
con esa inocencia, 
que posee mi niña interior
y vuelva a abrir las puertas, 
de mi corazón para quien quiera entrar
aunque me van más los valientes desconocidos, 
que arriesgan, 
y se cuelan por el ventrículo derecho,
haciendo que la sangre bombee más rápido
y sonría con los ojos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario