lunes, 25 de abril de 2016

A ras del suelo, con una última bala
con un último latido, 
el último respiro, 
el último minuto,
de mi vida.
Y joder sigo pensando, 
en todo lo bueno,
en el primer beso, 
en la primera carcajada, 
en el primer abrazo, 
el primer libro,
las primeras letras, 
el primer adiós, 
la primera lágrima, 
el primer grito, 
la primera peli, 
el primer suspiro, 
el primer te quiero, 
y el primer te amo, 
el primer orgasmo, 
el primer chupetón,
la primera cita, 
la primera vela, 
el primer regalo, 
los primeros bombones, 
la primera comida, 
la primera cena, 
la primera puesta de sol, 
la primera caricia, 
la primera bronca, 
la primera reconciliación, 
el primer tiempo, 
el primer adiós, 
y hoy aquí, 
mi último segundo, 
en la Tierra.

Me siento un poco bastante muy existencialista,
estoy intentando por todos los medios coincidir,
Os juro que he buscado miles de motivos para escapar, 
pero solo me acuerdo de su sonrisa un instante, 
y no, 
no quería huir, al contrario, 
permanecería siempre, 
porque siempre a su lado se queda corto, 
igual que estas palabras, igual que los latidos de mi corazón,
pero estoy así
pero soy así, 
pero me han hecho así, 
y me gusta,
me gusta no cambiar y si lo hago, 
hacerlo porque quiero,
me gusta volar libre al lado de alguien,
me gusta la ausencia de control 
y decidir qué, cuándo, cómo, dónde y con quién,
y hasta cuando y hasta donde yo quiera,
si estás conmigo es para liberarme todos los días, 
para quedarte y ser libre conmigo, 
para saltar con mi paracaídas por muy roto que esté este, 
o que esté yo
Si te quedas que sea ahora y para el resto de ahoras, 
si te quedas que sea conmigo, que sea conmigo...
Si te quedas que sea por encima de cualquier pero y encima de mi, 
que no haya huidas, ni llantos a escondidas, que las verdades 
sean completas, las caricias suaves y los pies, los míos fríos y los tuyos calientes.
Porque no quiero, 
no quiero renunciar a tu cepillo de dientes al lado del mío, ni quitar a mis pantuflas 
tu nombre,
no quiero renunciar a los masajes, ni a las cosquillas, 
no quiero que me manden, y no quiero ser racional,
no quiero vivir como está escrito, porque cada cosa que vivo, 
la quiero escribir yo.

martes, 12 de abril de 2016

La vida,
 nos empeñamos en resumirla,
 acortarla, 
nos empeñamos en anticiparnos,
en correr nuestro camino 
como si no fuera más que una simple maratón,
donde cada uno, a su modo 
busca llegar el primero a la meta.
Pero ¿qué es la meta sino la muerte?
¿Por qué nos empeñamos en correr mirando siempre hacia delante?
¿Qué pasa con el camino?
¿Por qué no dejamos esa lucha constante?
 esa carrera sin fin que nos oprime, nos crea una visión túnel de nuestra vida,
como si nada más existiera,
 como si no hubiese nada hermoso al mirar hacia los lados.
Deberíamos parar un segundo, aunque solo fuese una milésima, 
y no ver sino mirar, mirar dónde estamos y
observar la belleza de lo simple, 
de aquellos momentos efímeros que no vuelven,
 porque el tiempo los barre,
 deberíamos empezar a soñar más con los ojos abiertos, 
a no preocuparnos por las cosas, porque todo tiene solución,
 y si no la tiene, no vale la pena.
Deberíamos coger aire, y echarlo siempre con una sonrisa,
porque todo lo bueno está por llegar,
 porque este caos que llaman vida, está llena de momentos,
y yo lo sé, cada vez que miro su sonrisa en los ojos
y me doy cuenta de que he ganado más de lo que he perdido,
de que no cambiaría nuestros momentos peli por nada, 
ni el baile de la lasaña, ni los masajes quita estrés, 
ni los roces de los pies bajo la sábana, ni los besos quita miedo en el cuello,
ni los ''dame un beso, dame otro, dame muchos..''
Ahora ya no quiero pensar en el antes y menos en el después, 
porque nada más vale que esto que tengo ahora.