jueves, 23 de mayo de 2013
Ven aquí, y convierte esto, que es mi soledad en un lugar más bonito para sonreír, ven a perderte conmigo en ningún lugar, haz de mi vida lo que quieras, sonará estúpido, supongo que soy masoquista o simplemente que mis ganas de ti superan cualquier límite. Convierte esta noche en un paseo por la luna y nuestra cama en las góndolas de Venecia flotando en las sábanas, esas que están impregnadas de tu olor y de miles de recuerdos, de esos recuerdos que se clavan muy hondo y te dejan sin aliento. Sóplame en la nuca y haz que mi piel se erice con tu tacto, no te vayas, no me dejes escapar, te estoy dando lo mejor de mi a pequeños sorbitos, te estoy entregando mi vida y estoy haciendo de ti mi punto clave para existir. Si te vas todo se desmorona, no quiero recuerdos, quiero más momentos contigo, a solas. Conviértete en mi cobijo en las noches frías de invierno y mira por mi cuando esté perdida, cuando ni yo misma me soporte, porque eres la razón por la cual no me olvido nunca de mi sonrisa y siempre la llevo encima, eres la razón de este vestido y el carmín rojo, de que me tiemblen las piernas y no pueda articular palabra, eres todo lo que tengo, todo lo que quiero tener y lo que nunca quiero perder, me dejaría la garganta gritando bien alto que eres todo lo que me importa, que puede que tenga miles de razones para seguir, pero todo falla si tu no estás. Nunca te vayas.
lunes, 13 de mayo de 2013
'' Me despierto gracias a los potentes rayos de sol que atraviesan mi ventana, por eso o porque tú has tenido la delicadeza de correr las cortinas, como todas las mañanas, ya es rutina, pero la verdad es que nunca me cansaré, ni de eso, ni de tus besos mañaneros, el olor a café recién molido invadiendo toda la casa, el espejo empañado con un ''te quiero'', nuestra foto colgada en la pared, tus desayunos y tu ''despiértate cariño, que vas a llegar tarde''. Me gusta eso de despertar y verte bailar, que me mires e inmediatamente saltes en la cama y me des tus mejores ''buenos días''. Y es que señores, no hay nada mejor que despertar y verla caminar desnuda por el jardín, con esa sonrisa suya que le hace competencia al sol, ella es mi sol y si alguien afirma lo contrario es porque no la a visto.
De todas formas da igual como esté, porque siempre me va a seguir gustando, aunque se despierte enfadada porque su pelo no se acomoda como debería o como a ella le gustaría y refunfuña retirandose los mechones que rozan su cara, o cuando no sabe que pintalabios ponerse y me pide consejo, siempre le digo el rosa, porque nunca me hace caso y se los pinta de rojo, y a mí me gusta más, y cuando bebe el café que siempre le queda espuma en el labio, nunca se da cuenta y cuando se lo digo se lo quita tímidamente, bueno, puede que no sea perfecta para nadie, pero para mí si lo es, porque estas pequeñas cosas, que son tan suyas, me alegran día a día y me hacen quererla como a nadie y creo que está de más decir que soy el chico más afortunado del mundo.''
De todas formas da igual como esté, porque siempre me va a seguir gustando, aunque se despierte enfadada porque su pelo no se acomoda como debería o como a ella le gustaría y refunfuña retirandose los mechones que rozan su cara, o cuando no sabe que pintalabios ponerse y me pide consejo, siempre le digo el rosa, porque nunca me hace caso y se los pinta de rojo, y a mí me gusta más, y cuando bebe el café que siempre le queda espuma en el labio, nunca se da cuenta y cuando se lo digo se lo quita tímidamente, bueno, puede que no sea perfecta para nadie, pero para mí si lo es, porque estas pequeñas cosas, que son tan suyas, me alegran día a día y me hacen quererla como a nadie y creo que está de más decir que soy el chico más afortunado del mundo.''
viernes, 26 de abril de 2013
Siempre he sido muy aficionada a los bares de carretera, a su olor a puro que te inunda los pulmones y a aquellas butacas tan cómodas que parecen almohadas y en las que me encanta pasar horas y horas divagando sobre lo sucedido cada día, analizando cada instante de mi jornada y recordando esa bonita sonrisa que se coló por la puerta de mi oficina esta mañana y en la cual no dejo de pensar, ni aún queriéndola dejar atrás, porque fue tan bonita y efímera que hasta duele. Pienso en lo hondo que te has clavado dentro de mi ser, que ya no me dejas ni escapar, pero bueno, son cosas que saben mejor con unos tragos de ron, al parecer lo mismo pensaba el apuesto caballero que aquella noche lluviosa de noviembre, había decidido compartir butaca conmigo, e invadir mi espacio con su agradable colonia. Su sonrisa era preciosa y despreocupada, pero no superaba a la tuya ni de lejos, así que no me dejó asombrada para nada, pocas cosas me asombraban ya en el género masculino después de haberte conocido a ti. Decidió saludarme y concederme el placer de presentarse, agarrando mi mano de una forma firme y fuerte, pero delicada a la vez, como si estuviese sosteniendo una figurita en miniatura, de cristal, frágil y absolutamente débil. Yo no quise entablar conversación con él, nada de él me parecía lo suficientemente interesante como para captar mi atención excepto aquella espalda de campeonato en la que podría dibujar la constelación entera, y por si acaso necesitaba más ahí estaban sus fuertes brazos surcados de unas venas bastante marcadas, machacadas por horas infinitas de gimnasio. Estuvimos minutos eternos escuchando música jazz,y tomando una copa tras otra, hasta despertar. Abrí mis ojos y no pude creer que estaba en una cama que no era la mía, rodeada de unas sábanas blancas, que era lo único que rodeaba y tapaba mi cuerpo desnudo, era obvio que aquel apuesto caballero, consiguió eso que su sonrisa me había insinuado al principio de la noche, pero no me arrepentía, alguien más que no eras tú consiguió llenarme, aunque no me acordase muy bien, pero eso ya daba igual, tenía una preciosa figura de piel dorada a mi lado, respirando a suaves compases que me inundó de tranquilidad e hizo de esa cama mía y me llenó del deseo de que ese momento fuera eterno.
martes, 12 de marzo de 2013
Dejé olvidadas mis penas en aquel bar de carretera y mi marca de carmín en el vaso, esperando que el apuesto camarero decidiera por alguna razón, impulsado por las fuerzas del universo y ayudado por mi karma a tomar mis huellas dactilares del vaso, las cuales habia tenido cuidado de dejar bien marcadas, y me buscara, aunque no supiera absolutamente nada de mí, solo que los tacones que llevaba aquella noche a parte de destrozarme los pies, me hacían unas piernas de infarto, cosa de la cual el se percató en cuanto abrí la puerta destartalada de ese bar y mi colonia inundó aquel apestoso lugar con un olor dulce, propio de una señorita, mis perfectas huellas dactilares bien definidas en la copa y la dirección hacia Los Ángeles que había tomado a 200km/h nada más salir del bar con la esperanza de que el camarero me siguiese y me pidiese mi número de teléfono. Al parecer mi karma aquella tarde-noche no estaba muy a mi favor, y decidió dejarme doblemente sola, de nuevo, huía de tu recuerdo, queriendo refugiarme en los brazos de cualquiera que no se pareciera ni un poco a ti, pero parece ser que por alguna razón desconocida el destino no quería que rozara otra piel que no fuera la tuya, pensé que tenía razón, era imposible que alguien, a parte de ti, pudiese encenderme y alegrarme con solo un roce. Eras justo lo que necesitaba, eras la ''Dolce Vita'', y lo sabía y a pesar de ello quería rendirme, lo necesitaba, no aguantaba el peso que sostenía, eran días llenos de falta de ti. Me llenabas con nada, hasta el punto de ahogarme y a la vez, con una mala mirada me quitabas la vida y hacías de mi una más, unas más de tantas que rodeaban tu mente y tu perfecta existencia.
Podrías haberme dicho que querías que fuese, lo hubiese sido, sin dudarlo, sin rechistar, a cambio de que te quedaras conmigo, de que siguieras cogiendome de la mano y sentirme segura de nuevo.
Todos estos pensamientos se clavaban en mi mente y en mi corazón, sobre todo en mi corazón, eran hastillas de las cuales no me podía deshacer, ni quería, porque sí, me hacían daño, pero era daño de ti y era mejor que nada.
A medida que tus recuerdos revivían en mi mente iba pisando cada vez más el acelerador, y la adrenalina inundaba mi cuerpo, exhausto y desolado. Encendí un cigarrillo y dejé de divagar, me cansé de ser yo la que quedaba por los suelos siempre cuando de ti se trataba, así que centré mi antención en la carretera y en aquel chico del bar, que me hubiese hecho olvidar tu existencia aunque solo durase una noche.
Pensé que pasaría si aquel camarero se fijase detenidamente en mi vaso y viese los rastros de mi, me preguntaba cómo actuaría, podría cogerlas y analizarlas cual investigador forense y dar con mi paradero, que ciertamente ni yo sabía cuál era, o simplemente podría actuar como un complento estúpido, falto de luces y sentido común ante mis pistas, en fin, ya daba igual, estaba muy lejos, mi cabeza dejó de imaginarse momentos perfectos que podría haber pasado con aquel camarero idiota, pero musculoso, y cambió de tema, un tema que yo ya no quería, necesitaba tiempo sin ti, por lo menos en mi cabeza, pero al parcer en ese momento iba a ser totalmente imposible.
No conseguía explicarme cómo es que yo, siguiese a estas alturas rendida a tus pies,pensando que lo daría todo sin importar nada, mi mente es muy ingenua, y mi cuerpo se deja guiar por ella.
Frené el coche, apagué el motor y el cigarrillo y me aferré a mi Daniel's y a pensamientos absurdos en torno a ti.
Podrías haberme dicho que querías que fuese, lo hubiese sido, sin dudarlo, sin rechistar, a cambio de que te quedaras conmigo, de que siguieras cogiendome de la mano y sentirme segura de nuevo.
Todos estos pensamientos se clavaban en mi mente y en mi corazón, sobre todo en mi corazón, eran hastillas de las cuales no me podía deshacer, ni quería, porque sí, me hacían daño, pero era daño de ti y era mejor que nada.
A medida que tus recuerdos revivían en mi mente iba pisando cada vez más el acelerador, y la adrenalina inundaba mi cuerpo, exhausto y desolado. Encendí un cigarrillo y dejé de divagar, me cansé de ser yo la que quedaba por los suelos siempre cuando de ti se trataba, así que centré mi antención en la carretera y en aquel chico del bar, que me hubiese hecho olvidar tu existencia aunque solo durase una noche.
Pensé que pasaría si aquel camarero se fijase detenidamente en mi vaso y viese los rastros de mi, me preguntaba cómo actuaría, podría cogerlas y analizarlas cual investigador forense y dar con mi paradero, que ciertamente ni yo sabía cuál era, o simplemente podría actuar como un complento estúpido, falto de luces y sentido común ante mis pistas, en fin, ya daba igual, estaba muy lejos, mi cabeza dejó de imaginarse momentos perfectos que podría haber pasado con aquel camarero idiota, pero musculoso, y cambió de tema, un tema que yo ya no quería, necesitaba tiempo sin ti, por lo menos en mi cabeza, pero al parcer en ese momento iba a ser totalmente imposible.
No conseguía explicarme cómo es que yo, siguiese a estas alturas rendida a tus pies,pensando que lo daría todo sin importar nada, mi mente es muy ingenua, y mi cuerpo se deja guiar por ella.
Frené el coche, apagué el motor y el cigarrillo y me aferré a mi Daniel's y a pensamientos absurdos en torno a ti.
martes, 5 de marzo de 2013
Tú eras mi refugio en noches frías, eras mi almohada y las sábanas que me cubrían, tu incendiabas mi cuerpo con solo rozarme, eras esa brisa fresca que penetraba en mi nuca cada mañana como señal de alarma, eras el tic tac del reloj y el ''pum...pum'' de mi corazón. Eras todo lo que tenía y te amaba, eras ese perfecto momento de felicidad, eras magia, magia real.
Todavía me pregunto qué es lo que hice mal, dónde fallé, supongo que el fallo fui yo, fui un gran fallo que no querías en tu vida. Ya no pienso en eso, he dejado atrás todo lo que tenía que ver con la autodestrucción, las lágrimas de mis ojos apagaron esa llama que tu sabías encender tan bien. Dejé atrás esos momentos de soledad irremediable, de noches a oscuras y mañanas con ojeras, dejé de saltarme las comidas energéticas y toda esa mierda.Supongo que me aferré a algo, me volví a aferrar a ti, a tu precioso recuerdo, a las conversaciones idiotas, a tu risa y a tu forma de mirarme como quien ha hecho algo mal y está arrepentido. He dejado el ron, ya no me contentaba, ahora he encontrado consuelo en las mil rayas de mi mesa, sé que dije que dejé la autodestrucción y sí la he dejado, dependiendo por dónde se mire.
Estoy vacía de ti y llena de mierdas interminables, de ratos a solas y de silencios que no los llena nada.
He pensado en salir y aprovechar mis atributos femeninos, esto siendo consejo de dos estúpidos seres de género masculino que según ellos, si fueran mujeres (que sería totalmente impensable y asqueroso) y estuvieran ''buenas'' irían zorreando por todas partes, pero descarté inmediatamente esa opción, soy más de camisetas anchas o de pasarme el día en pijama, a parte soy malísima para eso del ligoteo y bailar el agua a un baboso inaguantable, no sé si es eso o simplemente que estoy tan llena de pensamientos tuyos que los demás no existen, he dejado de existir hasta yo, y eso me da miedo. No sé si sabes esa sensación de vértigo que la gente siente cuando está a tropecientos metros de altura pues yo la siento cuando estoy con los pies sobre la tierra y a tu lado.
Todavía me pregunto qué es lo que hice mal, dónde fallé, supongo que el fallo fui yo, fui un gran fallo que no querías en tu vida. Ya no pienso en eso, he dejado atrás todo lo que tenía que ver con la autodestrucción, las lágrimas de mis ojos apagaron esa llama que tu sabías encender tan bien. Dejé atrás esos momentos de soledad irremediable, de noches a oscuras y mañanas con ojeras, dejé de saltarme las comidas energéticas y toda esa mierda.Supongo que me aferré a algo, me volví a aferrar a ti, a tu precioso recuerdo, a las conversaciones idiotas, a tu risa y a tu forma de mirarme como quien ha hecho algo mal y está arrepentido. He dejado el ron, ya no me contentaba, ahora he encontrado consuelo en las mil rayas de mi mesa, sé que dije que dejé la autodestrucción y sí la he dejado, dependiendo por dónde se mire.
Estoy vacía de ti y llena de mierdas interminables, de ratos a solas y de silencios que no los llena nada.
He pensado en salir y aprovechar mis atributos femeninos, esto siendo consejo de dos estúpidos seres de género masculino que según ellos, si fueran mujeres (que sería totalmente impensable y asqueroso) y estuvieran ''buenas'' irían zorreando por todas partes, pero descarté inmediatamente esa opción, soy más de camisetas anchas o de pasarme el día en pijama, a parte soy malísima para eso del ligoteo y bailar el agua a un baboso inaguantable, no sé si es eso o simplemente que estoy tan llena de pensamientos tuyos que los demás no existen, he dejado de existir hasta yo, y eso me da miedo. No sé si sabes esa sensación de vértigo que la gente siente cuando está a tropecientos metros de altura pues yo la siento cuando estoy con los pies sobre la tierra y a tu lado.
miércoles, 20 de febrero de 2013
Un olor a café recién molido y tortitas con mermelada de frambuesa habían logrado despertarme del que podría haber sido el mejor sueño de mi vida. No supe qué extremidad de mi cuerpo deseaba mover, porque en realidad ninguna llegaría ha hacerme el suficiente caso, estaba demasiado cómoda, tirada en la cama con mi habitual postura y mi sábana blanca rodeando cada punto de mi cuerpo, se estaba tan a gusto que no me podía tomar el atrevimiento de molestar a mi cuerpo para levantarse, no hubiese sido muy cortés de mi parte. Pero en ese momento una voz grave sonó en toda la estancia haciendo vibrar cada punto de esta, haciendo que mis cansados ojos cobraran vida y se encendieran dejando entrever una llama particular, esa voz hizo despertar cada hueso, cada músculo, cada articulación de mi cuerpo.
Me levanté de la cama de la forma más perezosa posible pero a la vez muy deseosa, caminé hasta la cocina, descalza, de puntillas ya que el suelo estaba muy frío e hizo erizar mi piel. El recorrido de la habitación a la cocina se me hizo eterno, mi cabeza estaba surcada de recuerdos de la noche anterior, todos venían a mi cabeza como estrellas fugaces haciendo que no me diera tiempo a entrelazarlos y saber a ciencia cierta qué es lo que había pasado, no tenía constancia de nada, solo de que estaba plenamente feliz.
Llegué a la espaciosa cocina de estilo americano gracias al olor de lo que probablemente sería mi desayuno, y dejé que mis piernas se parasen justo delante de él. Me dedicó una sonrisa entrecortada, como solía hacerlo y me miró con esos ojos verdes, hizo que mis rodillas empezaran a temblar, podría haberme echo pasar por un vibrador andante, pero no era el caso.
Nos sentamos alrededor de una pequeña mesa blanca, el desayuno estaba ya servido y si no fuera porque me había quedado ensimismada con su presencia haciendo pulular su colonía por toda la estancia, me hubiese lanzado sobre ese desayuno que tenia una pinta estupenda y lo hubiese deborado en menos de un minuto.
Se colocó en el respaldo de la silla sin dejar de clavar sus ojos en cada punto de mí, ''eres preciosa'' - me dijo- gracias por la mejor noche de mi vida, y me guiñó el ojo. Entonces supe que podría madar a la mierda aquel sueño por el que había maldecido al principio de la mañana, porque vivía en una realidad, ahora mi realidad era él.
Me levanté de la cama de la forma más perezosa posible pero a la vez muy deseosa, caminé hasta la cocina, descalza, de puntillas ya que el suelo estaba muy frío e hizo erizar mi piel. El recorrido de la habitación a la cocina se me hizo eterno, mi cabeza estaba surcada de recuerdos de la noche anterior, todos venían a mi cabeza como estrellas fugaces haciendo que no me diera tiempo a entrelazarlos y saber a ciencia cierta qué es lo que había pasado, no tenía constancia de nada, solo de que estaba plenamente feliz.
Llegué a la espaciosa cocina de estilo americano gracias al olor de lo que probablemente sería mi desayuno, y dejé que mis piernas se parasen justo delante de él. Me dedicó una sonrisa entrecortada, como solía hacerlo y me miró con esos ojos verdes, hizo que mis rodillas empezaran a temblar, podría haberme echo pasar por un vibrador andante, pero no era el caso.
Nos sentamos alrededor de una pequeña mesa blanca, el desayuno estaba ya servido y si no fuera porque me había quedado ensimismada con su presencia haciendo pulular su colonía por toda la estancia, me hubiese lanzado sobre ese desayuno que tenia una pinta estupenda y lo hubiese deborado en menos de un minuto.
Se colocó en el respaldo de la silla sin dejar de clavar sus ojos en cada punto de mí, ''eres preciosa'' - me dijo- gracias por la mejor noche de mi vida, y me guiñó el ojo. Entonces supe que podría madar a la mierda aquel sueño por el que había maldecido al principio de la mañana, porque vivía en una realidad, ahora mi realidad era él.
jueves, 7 de febrero de 2013
Y ahí estaba yo, en medio de una desierta carretera hincando todo el peso de mi cuerpo en mis fuertes rodillas, con la cabeza echa un lío, y con el corazón bombeando sangre con copas de más, me sentía sola, desprotegida y sin saber a dónde ir, qué camino tomar y quién me acompañaría.
Deseaba verte y preguntarte por qué no me habías elegido, sería porque te salía demasiado barata y esas cosas no te gustaban, sería que te iban las chicas de minifaldas y escotes descomunales y pelo rubio, o es que tal vez te salía demasiado cara, te costaría millones poder poner en orden todos aquellos sentimientos rotos llenos de nada y de unas ganas insufribles de tí.
Me dijiste que no y todo se hizo más pesado, no quise levantarme de ese sitio, no me estaba tomando en serio nada, pero ahora que lo pienso ¿cuándo me he tomado algo en serio? Me dejaste olvidada y hasta a mi se me olvidaba quién era o quién quería ser o lo que quería. Mis ganas de llorar existían y esas lágrimas mías pedían a gritos que las dejara escapar, sé que si las hubiese dejado hubiesen formado ríos en mis mejillas y me hubiesen puesto fea, pero eso ya no importaba, me había quedado con un mal sabor de boca después de nuestro último abrazo, fue tan efímero que todavía sigo con ganas de más, supongo que las cosas buenas solo duran pequeños instantes, ese abrazo que me diste fue el instante más bonito de mi vida.
Deseaba verte y preguntarte por qué no me habías elegido, sería porque te salía demasiado barata y esas cosas no te gustaban, sería que te iban las chicas de minifaldas y escotes descomunales y pelo rubio, o es que tal vez te salía demasiado cara, te costaría millones poder poner en orden todos aquellos sentimientos rotos llenos de nada y de unas ganas insufribles de tí.
Me dijiste que no y todo se hizo más pesado, no quise levantarme de ese sitio, no me estaba tomando en serio nada, pero ahora que lo pienso ¿cuándo me he tomado algo en serio? Me dejaste olvidada y hasta a mi se me olvidaba quién era o quién quería ser o lo que quería. Mis ganas de llorar existían y esas lágrimas mías pedían a gritos que las dejara escapar, sé que si las hubiese dejado hubiesen formado ríos en mis mejillas y me hubiesen puesto fea, pero eso ya no importaba, me había quedado con un mal sabor de boca después de nuestro último abrazo, fue tan efímero que todavía sigo con ganas de más, supongo que las cosas buenas solo duran pequeños instantes, ese abrazo que me diste fue el instante más bonito de mi vida.
miércoles, 23 de enero de 2013
Solo pienso en aquella noche de primavera, contemplando esa luna completamente esférica de color amarillento brillante que dejaba por los suelos a las pequeñas estrellas que la rodeaban intentando imitar aquella belleza que hipnotizaba cada uno de mis sentidos y los dejaba totalmente fuera de combate , mi corazón parecía que estaba sufriendo ataques epilépticos o mejor dicho impulsos eléctricos, casi podía notar esas pequeñas chispas saliendo de mi corazón a una velocidad trepidante, ¿qué queréis que os diga? no pude evitar hacer una pequeña comparación de esa belleza que el satélite poseía con tus perfectos ojos verdes, tan brillantes y tímidos, tan llenos de calidez y ternura que envolvían mi cuerpo de esa perfecta e irrepetible sensación.
E de decir que me encantaba esa luz tan peculiar con la que la luna resplandecía pero parecía más bonita cuando se reflejaba en tu perfecta piel, lisa y blanca.
Sin lugar a duda la luna hizo una presencia espectacular aquella noche, pero a tu lado, se quedaba corta.
E de decir que me encantaba esa luz tan peculiar con la que la luna resplandecía pero parecía más bonita cuando se reflejaba en tu perfecta piel, lisa y blanca.
Sin lugar a duda la luna hizo una presencia espectacular aquella noche, pero a tu lado, se quedaba corta.
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