martes, 12 de marzo de 2013

Dejé olvidadas mis penas en aquel bar de carretera y mi marca de carmín en el vaso, esperando que el apuesto camarero decidiera por alguna razón, impulsado por las fuerzas del universo y ayudado por mi karma a tomar mis huellas dactilares del vaso, las cuales habia tenido cuidado de dejar bien marcadas, y me buscara, aunque no supiera absolutamente nada de mí, solo que los tacones que llevaba aquella noche a parte de destrozarme los pies, me hacían unas piernas de infarto, cosa de la cual el se percató en cuanto abrí la puerta destartalada de ese bar y mi colonia inundó aquel apestoso lugar con un olor dulce, propio de una señorita, mis perfectas huellas dactilares bien definidas en la copa y la dirección hacia Los Ángeles que había tomado a 200km/h nada más salir del bar con la esperanza de que el camarero me siguiese y me pidiese mi número de teléfono. Al parecer mi karma aquella tarde-noche no estaba muy a mi favor, y decidió dejarme doblemente sola, de nuevo, huía de tu recuerdo, queriendo refugiarme en los brazos de cualquiera que no se pareciera ni un poco a ti, pero parece ser que por alguna razón desconocida el destino no quería que rozara otra piel que no fuera la tuya, pensé que tenía razón, era imposible que alguien, a parte de ti, pudiese encenderme y alegrarme con solo un roce. Eras justo lo que necesitaba, eras la ''Dolce Vita'', y lo sabía y a pesar de ello quería rendirme, lo necesitaba, no aguantaba el peso que sostenía, eran días llenos de falta de ti. Me llenabas con nada, hasta el punto de ahogarme y a la vez, con una mala mirada me quitabas la vida y hacías de mi una más, unas más de tantas que rodeaban tu mente y tu perfecta existencia.
Podrías haberme dicho que querías que fuese, lo hubiese sido, sin dudarlo, sin rechistar, a cambio de que te quedaras conmigo, de que siguieras cogiendome de la mano y sentirme segura de nuevo.
Todos estos pensamientos se clavaban en mi mente y en mi corazón, sobre todo en mi corazón, eran hastillas de las cuales no me podía deshacer, ni quería, porque sí, me hacían daño, pero era daño de ti y era mejor que nada.
A medida que tus recuerdos revivían en mi mente iba pisando cada vez más el acelerador, y la adrenalina inundaba mi cuerpo, exhausto y desolado. Encendí un cigarrillo y dejé de divagar, me cansé de ser yo la que quedaba por los suelos siempre cuando de ti se trataba, así que centré mi antención en la carretera y en aquel chico del bar, que me hubiese hecho olvidar tu existencia aunque solo durase una noche.
Pensé que pasaría si aquel camarero se fijase detenidamente en mi vaso y viese los rastros de mi, me preguntaba cómo actuaría, podría cogerlas y analizarlas cual investigador forense y dar con mi paradero, que ciertamente ni yo sabía cuál era, o simplemente podría actuar como un complento estúpido, falto de luces y sentido común ante mis pistas, en fin, ya daba igual, estaba muy lejos, mi cabeza dejó de imaginarse momentos perfectos que podría haber pasado con aquel camarero idiota, pero musculoso, y cambió de tema, un tema que yo ya no quería, necesitaba tiempo sin ti, por lo menos en mi cabeza, pero al parcer en ese momento iba a ser totalmente imposible.
No conseguía explicarme cómo es que yo, siguiese a estas alturas rendida a tus pies,pensando que lo daría todo sin importar nada, mi mente es muy ingenua, y mi cuerpo se deja guiar por ella.
Frené el coche, apagué el motor y el cigarrillo y me aferré a mi Daniel's y a pensamientos absurdos en torno a ti.

martes, 5 de marzo de 2013

Tú  eras mi refugio en noches frías, eras mi almohada y las sábanas que me cubrían, tu incendiabas mi cuerpo con solo rozarme, eras esa brisa fresca que penetraba en mi nuca cada mañana como señal de alarma, eras el tic tac del reloj y el ''pum...pum'' de mi corazón. Eras todo lo que tenía y te amaba, eras ese perfecto momento de felicidad, eras magia, magia real.

Todavía me pregunto qué es lo que hice mal, dónde fallé, supongo que el fallo fui yo, fui un gran fallo que no querías en tu vida. Ya no pienso en eso, he dejado atrás todo lo que tenía que ver con la autodestrucción,  las lágrimas de mis ojos apagaron esa llama que tu sabías encender tan bien. Dejé atrás esos momentos de soledad irremediable, de noches a oscuras y mañanas con ojeras, dejé de saltarme las comidas energéticas y toda esa mierda.Supongo que me aferré a algo, me volví a aferrar a ti, a tu precioso recuerdo, a las conversaciones idiotas, a tu risa y a tu forma de mirarme como quien ha hecho algo mal y está arrepentido. He dejado el ron, ya no me contentaba, ahora he encontrado consuelo en las mil rayas de mi mesa, sé que dije que dejé la autodestrucción y sí la he dejado, dependiendo por dónde se mire.

Estoy vacía de ti y llena de mierdas interminables, de ratos a solas y de silencios que no los llena nada.
He pensado en salir y aprovechar mis atributos femeninos, esto siendo consejo de dos estúpidos seres de género masculino que según ellos, si fueran mujeres (que sería totalmente impensable y asqueroso) y estuvieran ''buenas'' irían zorreando por todas partes, pero descarté inmediatamente esa opción, soy más de camisetas anchas o de pasarme el día en pijama, a parte soy malísima para eso del ligoteo y bailar el agua a un baboso inaguantable, no sé si es eso o simplemente que estoy tan llena de pensamientos tuyos que los demás no existen, he dejado de existir hasta yo, y eso me da miedo. No sé si sabes esa sensación de vértigo que la gente siente cuando está a tropecientos metros de altura pues yo la siento cuando estoy con los pies sobre la tierra y a tu lado.