Ver más allá de esta humareda,
encontrarte cuando se disipe.
Vi en tus retinas la mejor película,
de miedo y aún así me quedé.
Desde entonces supe que nunca podría
ser capaz de soltar tu mano,
ni aunque tú me lo pidieras.
Somos instantes infinitos contados
por las agujas del reloj
El cristal roto en los azulejos del
baño -primera puerta a la derecha- mezclado
con ron barato, tu sangre y mis sueños.
Nos deslizamos entre las rendijas de nuestros cuerpos,
edificios imperfectos,
estructuras inestables aún por acabar.
Somos cuartos vacíos que esperan que alguien
llegue y los llene de posters de Nirvana y un colchón
donde nuestras pieles se vuelvan homogéneas.
Contarnos la vida entre tragos de ron a palo seco,
magnificar el lugar que ocupan tus ojos en el espacio,
verte a tras luz y pintarte en un cuadro,
que esté en todas las calles de Madrid.
Pasear como un gato por las 7 vidas que son
los 7 minutos que dura esta canción.
Parar el tiempo y bailar contigo, y rebobinar...
y rebobinar...
Vomitar la vida a carcajadas, que no hay nada mejor,
que vibrar en tus brazos.
Apostarme la vida, quedarme inmersa en el cielo de tus lunares,
y trepar por tus caderas, hacerte cosquillas y que me sonrías,
con los ojos.
Saltar desde el trampolín de tus pestañas y caer en ti,
mi lugar favorito.
Las nubes, paralelas a mi camino torcido,
lo desgarrador de un adiós que no dices,
porque no lo sientes,
pero ves como todo se acaba.
Huir porque crees que es la solución,
y no avanzas, retrocedes,
entre humo de cigarros apagados,
tormentas que salpican goteras en el salón de tu alma.
La destrucción como respuesta a la neurosis,
al rato a solas que no lloraste por creerte valiente,
los consejos rechazados porque sigues pensando,
que uno más uno es uno, y de eso ya hace tiempo.
Las largas esperas, que dejas,
y la vida que se te escapa entre los matices,
y no lo ves,
y te niegas a verlo.
viernes, 28 de noviembre de 2014
lunes, 24 de noviembre de 2014
Desgarrarme el alma en un último aliento
Jugarme la vida, sin as en la manga.
Mancharme de sangre tras un beso arriesgado.
Vivir a tropiezos, con un ramo de rosas marchitas
entre las páginas de un libro,
donde subrayé la palabra ''dolor''
seguida de ''te va a gustar'', bonita paradoja.
Tocar despacio cada punto secreto del infinito,
rozar tus pestañas y que deje de ser tan difícil,
respirar cuando no estás.
Arrancarme la piel y buscar a alguien que me la cure,
pero no,
no me gusta mendigar nada y me suelo sanar sola.
Aquí las vías de escape están cerradas con candados,
que llevan tu nombre, como en los puentes de Venecia pero,
sin deseo,
ni promesas,
ni amor eterno.
Saltar al vacío con una sonrisa de locura en la cara,
como si tras la caída volviese a resucitar.
Estamos muertos en los cementerios de la vida,
nos escondemos en nuestros cuerpos,
nos lloramos a solas.
Existimos en un efímero momento que hacemos ilimitado,
para quitarnos esas fobias internas que amenazan con hacernos
sangrar
de nuevo.
Jugamos al escondite con la verdad.
por miedo a aceptar que nos mienten,
porque eso nos destroza,
y nos camuflamos detrás de la excusa
de soy valiente con los ojos tapados,
por nuestras propias manos para no aceptar,
que realmente
estamos
realmente
jodidos.
Jugarme la vida, sin as en la manga.
Mancharme de sangre tras un beso arriesgado.
Vivir a tropiezos, con un ramo de rosas marchitas
entre las páginas de un libro,
donde subrayé la palabra ''dolor''
seguida de ''te va a gustar'', bonita paradoja.
Tocar despacio cada punto secreto del infinito,
rozar tus pestañas y que deje de ser tan difícil,
respirar cuando no estás.
Arrancarme la piel y buscar a alguien que me la cure,
pero no,
no me gusta mendigar nada y me suelo sanar sola.
Aquí las vías de escape están cerradas con candados,
que llevan tu nombre, como en los puentes de Venecia pero,
sin deseo,
ni promesas,
ni amor eterno.
Saltar al vacío con una sonrisa de locura en la cara,
como si tras la caída volviese a resucitar.
Estamos muertos en los cementerios de la vida,
nos escondemos en nuestros cuerpos,
nos lloramos a solas.
Existimos en un efímero momento que hacemos ilimitado,
para quitarnos esas fobias internas que amenazan con hacernos
sangrar
de nuevo.
Jugamos al escondite con la verdad.
por miedo a aceptar que nos mienten,
porque eso nos destroza,
y nos camuflamos detrás de la excusa
de soy valiente con los ojos tapados,
por nuestras propias manos para no aceptar,
que realmente
estamos
realmente
jodidos.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Voy a contarte
sin que me escuches,
y aún sin que comprendas,
que sigues dentro y
que me faltan balas,
pistolas,
ametralladoras,
apisonadoras,
y armas nucleares,
para que desaparezcas.
Que hablo del sinsentido que provocas,
en mí,
cuando te paseas con tu cara de pocos amigos.
Hablo de tu Roma interior,
de que estás en ruinas,
pero es que nunca me gustaron los felices.
Hablo de tu afán por ocultar la mierda debajo
de la alfombra y sonreír como si no se notase el bulto.
Hablo del abrazo,
del beso,
de las fotos,
del te quiero.
Hablo de tu frío exterior
que cubre tu volcán interior.
Hablo de la sudadera azul que podríamos haber compartido,
del portal 11
del día 26
del mes 4.
Hablo de volcarme, de abrirme
joder, hablo de la confianza
de que eras tú y nadie más.
Hablo de ti.
sin que me escuches,
y aún sin que comprendas,
que sigues dentro y
que me faltan balas,
pistolas,
ametralladoras,
apisonadoras,
y armas nucleares,
para que desaparezcas.
Que hablo del sinsentido que provocas,
en mí,
cuando te paseas con tu cara de pocos amigos.
Hablo de tu Roma interior,
de que estás en ruinas,
pero es que nunca me gustaron los felices.
Hablo de tu afán por ocultar la mierda debajo
de la alfombra y sonreír como si no se notase el bulto.
Hablo del abrazo,
del beso,
de las fotos,
del te quiero.
Hablo de tu frío exterior
que cubre tu volcán interior.
Hablo de la sudadera azul que podríamos haber compartido,
del portal 11
del día 26
del mes 4.
Hablo de volcarme, de abrirme
joder, hablo de la confianza
de que eras tú y nadie más.
Hablo de ti.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
Fanática del Jazz
del piano de tus cosquillas
el preludio de tu risa
en todos los formatos.
Asesina de las lágrimas,
del tiempo a contrarreloj,
de los sueños que no se cumplen,
porque no se intentan.
Aficionada a las letras de la ciencia,
al caminar de tus piernas y
tu sonrisa entrecortada.
Odiosa por naturaleza,
difícil de encajar, amoldar o encarcelar,
en ese orden.
Hipnotizada por la Luna llena,
las estrellas fugaces como tu tacto,
y tu mirada.
Intérprete de las notas de tus gritos
y más de cada una de tus palabras.
Actriz en ocasiones pero solo
para ponerme salvaje, y para
que me pongas.
Pintora de tu boca orgásmica
de tus manos en mi cuerpo
del éxtasis de que explotes,
en mi.
Escultora de tu espalda,
surcada por las marcas de mis uñas.
Aprendiz de mago desconocido,
que hechiza los sentidos
y encandila.
Drogadicta de tus huesos
de tu piel
de los rizos
de tu calor.
del piano de tus cosquillas
el preludio de tu risa
en todos los formatos.
Asesina de las lágrimas,
del tiempo a contrarreloj,
de los sueños que no se cumplen,
porque no se intentan.
Aficionada a las letras de la ciencia,
al caminar de tus piernas y
tu sonrisa entrecortada.
Odiosa por naturaleza,
difícil de encajar, amoldar o encarcelar,
en ese orden.
Hipnotizada por la Luna llena,
las estrellas fugaces como tu tacto,
y tu mirada.
Intérprete de las notas de tus gritos
y más de cada una de tus palabras.
Actriz en ocasiones pero solo
para ponerme salvaje, y para
que me pongas.
Pintora de tu boca orgásmica
de tus manos en mi cuerpo
del éxtasis de que explotes,
en mi.
Escultora de tu espalda,
surcada por las marcas de mis uñas.
Aprendiz de mago desconocido,
que hechiza los sentidos
y encandila.
Drogadicta de tus huesos
de tu piel
de los rizos
de tu calor.
Y podría ser yo. Y soy yo
Tocar el cielo con la yema del dedo
corazón
Escribir ese poema prohibido, que me
desgarra por dentro cuando lo siento,
latiendo por mí,
que el muy cabrón hace acto de presencia
todos los días.
Retratarte en un verso y que así me dejes
libre sin soltarme nunca de tu cuerda
invisible.
No quiero ser nada, quiero ser nadie y
alguien para ti.
Y le tememos a la caducidad y al olvido y
no nos damos cuenta del rastro tan
grande que dejamos en nuestras personas.
Y en otras personas que observamos, sin
darnos cuenta de que son efímeras en un suspiro,
esas personas valientes e ingratas que sonríen en
plena madrugada.
La chica del fondo del autobús, que le
dedica sonrisas a su móvil, deseando que su interlocutor,
las vea, en persona.
Y podría ser yo.
Señoras mayores de pelo canoso y
arrugas de experiencias y vida dura,
que te devuelven la fe, en algo, en alguien,
en ti mismo, en el día de hoy y en los que vengan.
Y podría ser yo.
Los insensatos que tocan canciones en el metro
sin un gorro lleno de dinero, sino
lleno de pasión.
Y podría ser yo.
Los que reparten abrazos gratis y
sonrisas que valen millones, sin darse cuenta,
de que a veces, arreglan un corazón que ya no sabía
respirar.
Y podría ser yo.
Los melancólicos que se esconden detrás de un piti a medias.
destrozándose los pulmones, porque lo demás,
ya lo ha arrasado otra persona, y ya, qué más da.
Y podría ser yo.
Los mágicos del Retiro, que están en el exilio,
creando la ilusión de niños, llenando una burbuja
de colores.
Y podría ser yo.
Los tristes cabizbajos que llenan libretas y
gastan bolígrafos, llorando letras
por alguien que les ha roto el corazón,
y ya no saben reconstruir el puzzle porque
hay piezas que se ha quedado la otra persona, y que
jamás podrán recuperar.
Y podría ser yo.
Los ambiciosos que corren detrás del tiempo que no
les espera, persiguiendo sueños para alcanzar metas,
sin pararse a pensar en esos ojos que depositan su mundo
en los suyos.
Y podría ser yo.
Los primaveristas que reparten flores y hacen
que te olvides del invierno y te teletransportes
a ese beso que no diste porque el verano ya se acababa.
Y podría ser yo.
Y los soñadores, ay los soñadores,
somos esos que volamos sin alas,
sin paracaídas,
sin globo aerostático
solo con la imaginación
sin miedo a estrellarnos, aunque ya hayamos probado,
el sabor tan agridulce de la caída en picado.
Y soy yo.
corazón
Escribir ese poema prohibido, que me
desgarra por dentro cuando lo siento,
latiendo por mí,
que el muy cabrón hace acto de presencia
todos los días.
Retratarte en un verso y que así me dejes
libre sin soltarme nunca de tu cuerda
invisible.
No quiero ser nada, quiero ser nadie y
alguien para ti.
Y le tememos a la caducidad y al olvido y
no nos damos cuenta del rastro tan
grande que dejamos en nuestras personas.
Y en otras personas que observamos, sin
darnos cuenta de que son efímeras en un suspiro,
esas personas valientes e ingratas que sonríen en
plena madrugada.
La chica del fondo del autobús, que le
dedica sonrisas a su móvil, deseando que su interlocutor,
las vea, en persona.
Y podría ser yo.
Señoras mayores de pelo canoso y
arrugas de experiencias y vida dura,
que te devuelven la fe, en algo, en alguien,
en ti mismo, en el día de hoy y en los que vengan.
Y podría ser yo.
Los insensatos que tocan canciones en el metro
sin un gorro lleno de dinero, sino
lleno de pasión.
Y podría ser yo.
Los que reparten abrazos gratis y
sonrisas que valen millones, sin darse cuenta,
de que a veces, arreglan un corazón que ya no sabía
respirar.
Y podría ser yo.
Los melancólicos que se esconden detrás de un piti a medias.
destrozándose los pulmones, porque lo demás,
ya lo ha arrasado otra persona, y ya, qué más da.
Y podría ser yo.
Los mágicos del Retiro, que están en el exilio,
creando la ilusión de niños, llenando una burbuja
de colores.
Y podría ser yo.
Los tristes cabizbajos que llenan libretas y
gastan bolígrafos, llorando letras
por alguien que les ha roto el corazón,
y ya no saben reconstruir el puzzle porque
hay piezas que se ha quedado la otra persona, y que
jamás podrán recuperar.
Y podría ser yo.
Los ambiciosos que corren detrás del tiempo que no
les espera, persiguiendo sueños para alcanzar metas,
sin pararse a pensar en esos ojos que depositan su mundo
en los suyos.
Y podría ser yo.
Los primaveristas que reparten flores y hacen
que te olvides del invierno y te teletransportes
a ese beso que no diste porque el verano ya se acababa.
Y podría ser yo.
Y los soñadores, ay los soñadores,
somos esos que volamos sin alas,
sin paracaídas,
sin globo aerostático
solo con la imaginación
sin miedo a estrellarnos, aunque ya hayamos probado,
el sabor tan agridulce de la caída en picado.
Y soy yo.
martes, 11 de noviembre de 2014
Y ahora que por fin
me encuentro,
en otro cuerpo,
que no es el mío,
pero que respira a la par,
y qué Dios, parece que me entiende,
tan bien,
tan como nadie,
tan a su manera,
ahora que por fin,
ahora que quiero,
ahora solo quiero,
perderme.
Porque hay veces,
que simplemente,
ya no lates igual,
y te apuñala el miedo,
por detrás o
lo incierto de las dudas
y tu mirada.
Y hay veces que,
te camuflas entre sonrisas a medias,
en canciones de Bryan Adams,
detrás de un libro,
en la parada del bus,
para que a nadie se le ocurra,
cruzar una mirada contigo,
y te confirme, que es cierto,
y que tu lo sabes,
que estás rota, y que lo que te apetece,
es llorar,
sí,
ahí, en medio del mundo,
del frío,
y de esa jodida soledad que te arropa.
Y es verdad,
estamos solos,
y el Universo nos lo confirma,
pero no me importa,
quiero viajar igual,
quiero fundirme en un agujero negro y ver
que hay detrás, si es que hay algo,
y si no,
me da igual,
porque joder, lo habré intentado.
Quizá vuelva a ser yo,
cuando vuelvas a rellenar,
estos huecos tan profundos que dejaste,
cuando sin verlo venir,
te fuiste.
Quizá entonces vuelva a sonreír,
con esa inocencia,
que posee mi niña interior
y vuelva a abrir las puertas,
de mi corazón para quien quiera entrar
aunque me van más los valientes desconocidos,
que arriesgan,
y se cuelan por el ventrículo derecho,
haciendo que la sangre bombee más rápido
y sonría con los ojos.
me encuentro,
en otro cuerpo,
que no es el mío,
pero que respira a la par,
y qué Dios, parece que me entiende,
tan bien,
tan como nadie,
tan a su manera,
ahora que por fin,
ahora que quiero,
ahora solo quiero,
perderme.
Porque hay veces,
que simplemente,
ya no lates igual,
y te apuñala el miedo,
por detrás o
lo incierto de las dudas
y tu mirada.
Y hay veces que,
te camuflas entre sonrisas a medias,
en canciones de Bryan Adams,
detrás de un libro,
en la parada del bus,
para que a nadie se le ocurra,
cruzar una mirada contigo,
y te confirme, que es cierto,
y que tu lo sabes,
que estás rota, y que lo que te apetece,
es llorar,
sí,
ahí, en medio del mundo,
del frío,
y de esa jodida soledad que te arropa.
Y es verdad,
estamos solos,
y el Universo nos lo confirma,
pero no me importa,
quiero viajar igual,
quiero fundirme en un agujero negro y ver
que hay detrás, si es que hay algo,
y si no,
me da igual,
porque joder, lo habré intentado.
Quizá vuelva a ser yo,
cuando vuelvas a rellenar,
estos huecos tan profundos que dejaste,
cuando sin verlo venir,
te fuiste.
Quizá entonces vuelva a sonreír,
con esa inocencia,
que posee mi niña interior
y vuelva a abrir las puertas,
de mi corazón para quien quiera entrar
aunque me van más los valientes desconocidos,
que arriesgan,
y se cuelan por el ventrículo derecho,
haciendo que la sangre bombee más rápido
y sonría con los ojos.
domingo, 9 de noviembre de 2014
Rebelarse
Rebelarse,
en contra del Congreso,
del Ministerio,
del Rey,
de los corruptos,
del sistema opresor.
Y correr joder,
y ser libres,
y decir adiós a la censura
y a la mierda de la prensa
y a los políticos
y a la policía.
Y dejar el miedo
y las cadenas
y las rejas del dinero
y al PP
y al PSOE
y a los pederastas de la Iglesia.
Y ponernos
otra vez,
las alas que ellos nos quemaron
y decir adiós a la guerra
y follar en la calle,
quitarnos las esposas
las vendas de los ojos,
las mordazas de la boca
y abrir la mente,
y el corazón,
salpicar inteligencia,
sentimientos.
Quemar las pistolas,
los uniformes,
la Biblia...
...y respirar
Plantar árboles,
y marihuana
e ir chutados todos los días.
Mirar las nubes y
dejar volar la imaginación.
Y olvidarnos de las balas,
y los cañones,
y disparar sonrisas,
y guiños de ojos,
que no maten,
que resuciten.
en contra del Congreso,
del Ministerio,
del Rey,
de los corruptos,
del sistema opresor.
Y correr joder,
y ser libres,
y decir adiós a la censura
y a la mierda de la prensa
y a los políticos
y a la policía.
Y dejar el miedo
y las cadenas
y las rejas del dinero
y al PP
y al PSOE
y a los pederastas de la Iglesia.
Y ponernos
otra vez,
las alas que ellos nos quemaron
y decir adiós a la guerra
y follar en la calle,
quitarnos las esposas
las vendas de los ojos,
las mordazas de la boca
y abrir la mente,
y el corazón,
salpicar inteligencia,
sentimientos.
Quemar las pistolas,
los uniformes,
la Biblia...
...y respirar
Plantar árboles,
y marihuana
e ir chutados todos los días.
Mirar las nubes y
dejar volar la imaginación.
Y olvidarnos de las balas,
y los cañones,
y disparar sonrisas,
y guiños de ojos,
que no maten,
que resuciten.
martes, 4 de noviembre de 2014
Bombas atómicas en el cerebro
Que se detonan justo en el corazón
Abrazos que hablan más que mil bocas
Y ahora callan
Y joder
Sobre valoramos los te quieros
Los llevamos a niveles superiores
Y los tenemos en altares
Pero
Lo jodido no es querer a alguien
Abrid los ojos
Lo verdaderamente jodido
Es
necesitar a alguien
hacerlo el punto clave
de tu jodida vida.
Y me llaman fría
rara
extraterrestre y
antinatural
por no querer, querer.
Pero he probado el sabor
de pronunciar un ''te quiero''
que no te alivia el alma,
sino que se va,
de un portazo
y te deja sola.
Es un sabor amargo
que no desaparece,
ni bebiendo un océano.
Y te cierras, y amurallas
Y te preguntas
¿Por qué abrirse?
No hay motivo que me convenza.
Que cualquiera me puede desnudar
Pero el alma me lo has desnudado tú
en cada beso en el portal,
cada abrazo de puntillas y
cada imagen mía en tus ojos marrones.
El espacio nos ha visto,
ese 26 de abril
A ti
haciendo magia con mi sonrisa,
que desde entonces hiciste,
que superar el bache,
no costara tanto.
Y joder
desde entonces te necesito
Tanto
que no encuentro en nadie,
toda la mierda que tu tienes dentro.
Y verte duele
Y
No tenerte
Más.
Que se detonan justo en el corazón
Abrazos que hablan más que mil bocas
Y ahora callan
Y joder
Sobre valoramos los te quieros
Los llevamos a niveles superiores
Y los tenemos en altares
Pero
Lo jodido no es querer a alguien
Abrid los ojos
Lo verdaderamente jodido
Es
necesitar a alguien
hacerlo el punto clave
de tu jodida vida.
Y me llaman fría
rara
extraterrestre y
antinatural
por no querer, querer.
Pero he probado el sabor
de pronunciar un ''te quiero''
que no te alivia el alma,
sino que se va,
de un portazo
y te deja sola.
Es un sabor amargo
que no desaparece,
ni bebiendo un océano.
Y te cierras, y amurallas
Y te preguntas
¿Por qué abrirse?
No hay motivo que me convenza.
Que cualquiera me puede desnudar
Pero el alma me lo has desnudado tú
en cada beso en el portal,
cada abrazo de puntillas y
cada imagen mía en tus ojos marrones.
El espacio nos ha visto,
ese 26 de abril
A ti
haciendo magia con mi sonrisa,
que desde entonces hiciste,
que superar el bache,
no costara tanto.
Y joder
desde entonces te necesito
Tanto
que no encuentro en nadie,
toda la mierda que tu tienes dentro.
Y verte duele
Y
No tenerte
Más.
Unas manos arenosas,
huesudas,
sin vida,
sujetando un pedazo de esperanza.
La carne resbaladiza,
los sentidos,
la mente,
el cuerpo,
el corazón
atrofiados
Por el dolor punzante,
el hambre aterrador,
la sed suicida.
El amor que escasea,
en un mundo lleno de egoístas,
de trajes andantes y
corruptos llenándose los bolsillos,
vaciando la nevera de la clase media.
Lágrimas que forman ríos
en las caras
de madres
luchadoras natas,
fieras si nos tocan.
Sufrimientos comprimidos
delgadez extrema del mundo.
Sueños despojados de las manos
del subconsciente.
Ojos marrones
de mirada sombría,
que llora sangre de sacrificio,
de dolor condensado,
de noches entre cartones.
Somos lo material que poseemos,
nos olvidamos de lo místico,
del cosmos,
las estrellas,
nuestro espacio interior,
nuestras guerras internas,
las son-risas,
el sexo sin prisa,
el amor salvaje,
los amaneceres.
Y nos atamos,
nos encarcelamos,
a fajos de billetes morados,
nos motorizamos
volviéndonos insensibles y
vacíos.
huesudas,
sin vida,
sujetando un pedazo de esperanza.
La carne resbaladiza,
los sentidos,
la mente,
el cuerpo,
el corazón
atrofiados
Por el dolor punzante,
el hambre aterrador,
la sed suicida.
El amor que escasea,
en un mundo lleno de egoístas,
de trajes andantes y
corruptos llenándose los bolsillos,
vaciando la nevera de la clase media.
Lágrimas que forman ríos
en las caras
de madres
luchadoras natas,
fieras si nos tocan.
Sufrimientos comprimidos
delgadez extrema del mundo.
Sueños despojados de las manos
del subconsciente.
Ojos marrones
de mirada sombría,
que llora sangre de sacrificio,
de dolor condensado,
de noches entre cartones.
Somos lo material que poseemos,
nos olvidamos de lo místico,
del cosmos,
las estrellas,
nuestro espacio interior,
nuestras guerras internas,
las son-risas,
el sexo sin prisa,
el amor salvaje,
los amaneceres.
Y nos atamos,
nos encarcelamos,
a fajos de billetes morados,
nos motorizamos
volviéndonos insensibles y
vacíos.
domingo, 2 de noviembre de 2014
Conocerte
Leer cada poro de tu piel
para entenderte
Besarte cada rincón
Brillar a tu lado
Separar el miedo
de las ganas
Abusar de tu cuerpo
mezclarnos
Secuestrar tu sonrisa.
y no pedir rescate,
porque lo que vale,
no tiene precio.
No complicarnos
porque si lo hace,
tomaré la primera salida de emergencias
O no, quién sabe
Eres inquietante,
poesía indescifrable,
un soneto interminable
un cuadro de Picasso
un monólogo de Silvio.
Pero me gusta, me gustas
Creo que me quedaré, en tus ojos
por más tiempo
me volveré ocupa de tus labios
y cantante
de tu risa.
Me haces vibrar y eso
no lo hace
nadie.
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