Desgarrarme el alma en un último aliento
Jugarme la vida, sin as en la manga.
Mancharme de sangre tras un beso arriesgado.
Vivir a tropiezos, con un ramo de rosas marchitas
entre las páginas de un libro,
donde subrayé la palabra ''dolor''
seguida de ''te va a gustar'', bonita paradoja.
Tocar despacio cada punto secreto del infinito,
rozar tus pestañas y que deje de ser tan difícil,
respirar cuando no estás.
Arrancarme la piel y buscar a alguien que me la cure,
pero no,
no me gusta mendigar nada y me suelo sanar sola.
Aquí las vías de escape están cerradas con candados,
que llevan tu nombre, como en los puentes de Venecia pero,
sin deseo,
ni promesas,
ni amor eterno.
Saltar al vacío con una sonrisa de locura en la cara,
como si tras la caída volviese a resucitar.
Estamos muertos en los cementerios de la vida,
nos escondemos en nuestros cuerpos,
nos lloramos a solas.
Existimos en un efímero momento que hacemos ilimitado,
para quitarnos esas fobias internas que amenazan con hacernos
sangrar
de nuevo.
Jugamos al escondite con la verdad.
por miedo a aceptar que nos mienten,
porque eso nos destroza,
y nos camuflamos detrás de la excusa
de soy valiente con los ojos tapados,
por nuestras propias manos para no aceptar,
que realmente
estamos
realmente
jodidos.
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