domingo, 28 de septiembre de 2014

Me he mirado tantas veces en el espejo que ya he perdido la cuenta, y es que no me reconozco. Hay cambios que pesan tanto que te hunden los hombros.
Pero hay otros que te ensanchan el alma, que te alegran la vida. Que brotan desde lo más hondo de la desesperación y el miedo, para decirte que no hay respuesta a tus preguntas pero que si quieres una esa es ''sigue'', no importa el qué, ni el dónde ni el cómo, no importa nada, solo sigue aunque cada poro de tu piel sangre, aunque tu cabeza esté a punto de explotar como una bomba nuclear y arrasar con todo, contigo, solo sigue porque valdrá la pena.
Sigue porque no es la respuesta, es la solución.
Y es verdad, seguí y cambié tanto que ahora mis mañanas ya no tienen alarmas de posponer cinco minutos.
Ya no hay golpes internos, golpes contra mi, porque aceptarme fue mi gran cambio. Porque señores, sé que si no es hoy seguro será mañana. Que hay tantas cosas, momentos que te marcan tan hondo que te queman el alma. Hay personas que se convierten en tu ancla, personas que son tan fuertes que derriban muros, tus muros y te plantan margaritas para que siempre estés en primavera.
No sonrío más que antes, ahora lo hago.
Vivo 24/7 en una película de comedia protagonizada por 6. Y siento que tengo tanto que dar, que estoy llena de cosas, de sentimientos que no paran, de ideas que me acribillan la mente y me hacen cosquillas, no daño. Me he fumado la pipa de la paz y parece que me va a durar una eternidad, pero no me importa, ahora puedo llenar pentagramas con las notas de mi risa y saltar de alegría porque sí, o porque todo, porque soy feliz, porque es ahora, porque ya no existe el nunca.