jueves, 22 de septiembre de 2016

Quiero desatarme tan fuerte de estas cuerdas impuestas, 
quiero huír gritando y alterar el cosmos, 
porque aquí, dentro de mi ser, no queda equilibrio, 
llevo atada a una esperanza, 
a promesas incumplidas, momentos que llegan tarde, 
o no llegan.
Cada día mi corazón se para una centésima de segundo más.
Sangre roja en venas azules, desastres como moratones, 
en mi piel, 
en mi corazón, 
en mi cabeza.
La mitad de la mitad ya no me sirve, 
las excusas creíbles se han vuelto increíbles, 
y ya no te escucho solo te oigo.
Vueltas interminables en la cama acompañadas de mis mareas,
de ojos que son agua y cuerpo de nervios,
siempre a la espera de algo, con miedo a todo.
Añoranza de mi (peculiar) risa, 
de la piel de gallina con una mirada, 
de tener amor escondido en cada rincón 
y sacarlo cada día.
Con cada uno de mis pasos me convierto más en soledad, 
en hueco intocable, inalterable, insensible, casi inherte.
Quiero sentir de nuevo los besos 
y el amor incondicional, 
los abrazos hogar
y risa en mi corazón.
Bajar de mi cielo particular y tocar la tierra
no me ha sentado bien.
Soy un amasijo de malos recuerdos, 
de astillas clavadas 
y nudos en la garganta...
...cada día, cada noche...

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