Es extraño como en pleno junio hace más frío que en el profundo enero, será por eso de tu ausencia, o la suya en mi vida, por eso de que el sol amanecía con su sonrisa y ahora, de repente todo está negro.
Me gustaba enormemente tu risa en formato grito histérico y el incendio que se formaba en tus mejillas, imposible de apagar, cosa que combinaba perfectamente con tu extremada palidez. Me has devuelto a mis monólogos o a mi guerra interior en contra de mi misma, o de mi soledad.
Fuiste su musa por un tiempo, el tiempo suficiente para llenarlo de felicidad, esa felicidad tan única y sincera que solo tú eres capaz de transmitir pero se la ha llevado toda, en el fondo estás con él, tu mirada ausente y perdida lo demuestra.
Me hubiese gustado escribir esto de forma más sencilla, que mis sentimientos salieran a flote después de estos días ahogándose en mi interior sin salvavidas, pensé que escribiría esto en menos de cinco minutos, que lo despacharía y me iría a seguir contemplando la lluvia caer junto con mi taza de capuchino y absolutamente vacía de cualquier negro y terriblemente punzante sentimiento, pero no es así, me cuesta escribir cada palabra, incluso pensarlo, estar vacía de vocabulario para expresar todo esto es realmente espeluznante y dañino a la vez. Creo que todo esto se trata de impotencia, de mi maldita frialdad y todo lo que acarrea, de no poder darte un abrazo y decirte que todo va a estar bien, porque no lo está ¿verdad? y no lo va a estar, no por el momento, no mientras llueva y te recuerde a él, no mientras estés atada a él con nudos hechos por profesionales de la marina. Puede parecer egoísta y hasta insensato o insensible, pero quiero ser profesional de nudos, solo para deshacerlos, o cortarlos sin miedo a tu mirada de '' ¿por qué lo haces? no lo hagas''. Te quiero demasiado como para dejarte sola, o tal vez... no sé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario