'' Me despierto gracias a los potentes rayos de sol que atraviesan mi ventana, por eso o porque tú has tenido la delicadeza de correr las cortinas, como todas las mañanas, ya es rutina, pero la verdad es que nunca me cansaré, ni de eso, ni de tus besos mañaneros, el olor a café recién molido invadiendo toda la casa, el espejo empañado con un ''te quiero'', nuestra foto colgada en la pared, tus desayunos y tu ''despiértate cariño, que vas a llegar tarde''. Me gusta eso de despertar y verte bailar, que me mires e inmediatamente saltes en la cama y me des tus mejores ''buenos días''. Y es que señores, no hay nada mejor que despertar y verla caminar desnuda por el jardín, con esa sonrisa suya que le hace competencia al sol, ella es mi sol y si alguien afirma lo contrario es porque no la a visto.
De todas formas da igual como esté, porque siempre me va a seguir gustando, aunque se despierte enfadada porque su pelo no se acomoda como debería o como a ella le gustaría y refunfuña retirandose los mechones que rozan su cara, o cuando no sabe que pintalabios ponerse y me pide consejo, siempre le digo el rosa, porque nunca me hace caso y se los pinta de rojo, y a mí me gusta más, y cuando bebe el café que siempre le queda espuma en el labio, nunca se da cuenta y cuando se lo digo se lo quita tímidamente, bueno, puede que no sea perfecta para nadie, pero para mí si lo es, porque estas pequeñas cosas, que son tan suyas, me alegran día a día y me hacen quererla como a nadie y creo que está de más decir que soy el chico más afortunado del mundo.''
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